De Como la Música Rock Aceleró la Liberación de Nelson Mandela.Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 20 de diciembre de 2013, (FCP). La reciente muerte de Nelson Mandela no deja de ser actualidad, algo que no es de extrañar pues se trata de un ser por el que tanto se clamó su libertad durante 27 largos años. Me sumo a esta desdicha no desde el tradicional punto de vista sobre su actividad contra el apartheid, sino sobre cuanto hizo la música rock por apresurar su liberación.

Se dice que todo nació luego de un concierto de Eric Clapton en el Birmingham Odeon en 1976, donde pidió a los presentes “impidamos que Inglaterra se convierta en una colonia negra” y luego le versionó a Bob Marley la canción I shot the sheriff. Al siguiente día una carta que sugería la idea de crear un “frente sonoro contra el racismo” se envió a varios medios, y de ella surgió Rock Against the Racism, fundación que en breve organizó conciertos por toda Inglaterra.

Durante uno de aquellos conciertos, a inicios de los años 80, el músico Jerry Dammers conoció del encierro de Mandela. Y a quien años más tarde se convertiría en el primer presidente negro de Sudáfrica le dedicó en 1984 Free Nelson Mandela, cadenciosa canción ska que se escuchó y bailó en todo el mundo, menos en Sudáfrica, donde la minoría blanca que regía el país la prohibió.

Aunque es bueno aclarar que esta no fue la primera vez que se cantó a favor de un político sudafricano preso, o contra el régimen de Pretoria. Cuatro años antes lo había hecho el también inglés Peter Gabriel, cuando grabó Biko en homenaje al desaparecido activista Steve Biko.

Para 1985 el músico estadounidense Steven Van Zandt fue otro que con su verdad incómoda condenó nuevamente la realidad sudafricana y el anacrónico apartheid que entre otras cosas sometía a Nelson Mandela a un encierro que se prolongaba ya por más de dos décadas.

Van Zandt se inspiró para su debut discográfico en solitario nada menos que en Sun City, un resort de lujo para la jet set blanca sudafricana donde se habían presentado artistas como Julio Iglesia, Ray Charles, Elton John, Queen, Rod Stewart y otros más. Sin que ninguno mirara hacia el interior de un país donde la mayoría vivía una espantosa situación de hacinamiento y represión.

La visita allí de estas y otras estrellas del pop molestó a Van Zandt a tal extremo, que solicitó la asistencia de amigos para grabar la canción Sun City, con la que dijo no haría “caridad sino justicia“. Acudieron 49 artistas, entre ellos Bruce Springsteen, Keith Richards, Miles Davis, Ringo Starr, Bono, Bod Dylan, Pete Townshend, Joey Ramone, Rubén Blades, Lou Reed,…, y todos renunciaron a cantar en el complejo turístico sudafricano.

Sun City, el disco, sirvió para varios propósitos, pero por sobre todas las cosas, para que músicos como Elton John o Queen explicaran por qué habían asistido a un lugar tan sectario. También para que otros artistas se lo pensaran mejor antes de llevar su música allí.

Si bien Mandela, que era un hombre cuya preferencia musical se acercaba más a Tchaikovski o Handel, quedó un tanto atónito por el apoyo recibido por estos jóvenes, sabía que aquellas canciones le harían mejor que cualquier acción política convencional en su nombre.

En el verano de 1988 a Jerry Dammers se le ocurrió organizar un concierto gigante para homenajear a Nelson Mandela en su cumpleaños 70, de los cuales los 25 últimos los había vivido en prisión. Para la ocasión se congregó buena parte del “linaje” pop del momento: Sting, Whitney Houston, Dire Straits, Eurythmics, Tracy Chapman, en una presentación acústica de lujo que la glorificó, si es que ya no lo estaba.

Del mismo modo hicieron lo suyo Peter Gabriel y Simple Minds, quienes interpretaron una extraordinaria versión de Biko, Steve Wonder con su genial I just called to say I love you que le había dedicado a Mandela durante le entrega de los premios Oscar de 1985. También se le vio a Eric Clapton hacer sobre el escenario lo que más gusta y sabe…, tocar, tocar y tocar.

Unos 600 millones de personas vieron por televisión el megaconcierto celebrado en el Wembley Stadium de Londres, y fue tal su efecto que el régimen sudafricano se vio obligado a trasladar a Mandela a una prisión de mayor “confort” y comenzar a negociar su excarcelación. Todo esto, unido a otros actos en favor de su liberación, desembocó en que el 11 de febrero de 1990 Mandela fuera liberado de una condena a cadena perpetua que cumplía desde 1962.

Un cuarto de siglo después de que aquel macroconcierto acelerara su libertad, Nelson Mandela, el protagonista de dicho espectáculo, dijo adiós a un mundo al que si bien debió de reprochar, fue capaz de amar y dedicarle sus mejores esfuerzos por cambiarlo. Su imagen ajada por el encierro y el extenso vivir copará varios días más las noticias de actualidad, pero de seguro bien pocas esclarecerán cuanto hizo la música rock por acelerar su libertad.

Nelson Mandela y Bono, cantante de U2.

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