El Informe del General Antonio Tabuga, Alexander Andrade Guimbarda.

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Santa Catalina, Santa Clara, 24 de enero de 2014, (FCP). A principios de 2003 sucedieron numerosos casos de abusos y torturas de prisioneros recluidos en la prisión de Abu Ghraib en Iraq. Se señalaban como responsables al personal de la compañía 372 de la policía militar de Estados Unidos, a agentes de la CIA y a contratistas militares.

El Ejército inició una investigación en enero de 2004, a causa de una denuncia realizada por el sargento Joseph Darby. En abril, el programa “60 Minutos” de la CBS y un artículo de Seymur M. Hersh en la revista “The New Yorker” pusieron los hechos en conocimiento de la opinión pública a nivel mundial.

El escándalo político perjudicó la imagen de los Estados Unidos. La administración norteamericana alegó que se trataba de acciones aisladas cometidas por personal de bajo rango. Pero los medios y organismos de Derechos Humanos comenzaron a exigir la renuncia de varios cargos, entre estos el del secretario de defensa Donald Rumsfeld.

El Departamento de Defensa expulsó a 17 soldados y oficiales del servicio y siete fueron acusados de abandono del servicio, maltrato, asalto agravado y lesiones personales. Entre mayo de 2004 y septiembre de 2005 fueron condenados a prisión, rebajados de rango y licenciados deshonrosamente varios soldados y oficiales.

Dos soldados, el especialista Charles Grane y Lynndie England recibieron condenas de 10 y 3 años de prisión respectivamente. La directora de la prisión, brigadier general Janis Karpinski fue rebajada de rango a coronel, el 5 de mayo de 2005.

El 9 de marzo de 2006 la prisión fue cerrada y el 2 de septiembre se trasfirió a las autoridades iraquíes. Ese mismo día resultó destituido de su cargo de secretario de defensa el señor Donald Rumsfeld. Organizaciones de Derechos Humanos representadas por el abogado Wolfgang Kaleck demandaron a Rumsfeld y a otros cargos de EE.UU. en el Tribunal Supremo Alemán de Karlsruhe por crímenes de guerra.

En la investigación realizada por el Ejército de los EE.UU., el general Antonio Tabuga entregó un informe donde citaba la forma en que se abusaba de los prisioneros. Allí mencionaba el dar puñetazos en la cara y patear a los detenidos, saltar sobre sus pies desnudos, grabar vídeos y fotografiarlos desnudos, tanto a hombres como a mujeres, amenazarlos con violación, etc.

Pues bien, muchas de las formas de tortura y abuso que aparecen señaladas en lo que se conoce como informe Tabuga y que tanto revuelo causaron en todo el mundo, se aplican contra activistas de derechos humanos en la Unidad Provincial de Investigaciones Criminales y Operaciones (Upico), ubicada en la carretera a Planta Mecánica, Km. 1, en Santa Clara.

En el caso de la cárcel de Iraq estos abusos se cometieron contra sospechosos de actos de terrorismo que cobraron la vida tanto de militares como de civiles inocentes, incluidos mujeres y niños. En el caso de Cuba debe resultar más condenable, pues suceden contra personas pacíficas que solo desean cambios políticos y económicos que permitan al país salir de la crisis en que se halla.

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