Lucha No Violenta: Garantía de Reconciliación, (III y Final), Guillermo Fariñas Hernández.

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La Chirusa, Santa Clara, 20 de diciembre del 2013, (FCP). En las referidas pláticas con mis antiguos compañeros de armas, es recurrente que estos traigan a colación una pregunta dura y dolorosa: ¿Mi hermano, tú crees qué saldremos de este abismo político en que estamos, con o sin derramamiento de sangre entre cubanos?

Este a veces duro cuestionamiento casi siempre me ha sido expresado de disimiles maneras, pero invariablemente tiene la misma incertidumbre aterradora para el futuro de Cuba. Un mañana al que no se le ve todavía factibilidad, respecto a qué va a ocurrir con todos los nacionales de esta tierra que un día nos vio nacer.

De la misma se deduce, que en el fuero interno de todos ellos ya existe la comprensión tácita respecto a la inviabilidad del sistema político castrista. Estos oficiales y exoficiales del MINFAR arribaron a la desgarradora conclusión, que lo establecido en la Isla a partir de 1959 no tiene posibilidades de sobrevivencia ante la desaparición de sus líderes históricos.

Esto constituye toda una esperanza para el porvenir de La Nueva Cuba: Plural y Democrática, por la que tantos y tantos han entregado su vida. Y como aún no se ha logrado el objetivo de implantar una Democracia Representativa, otros luchadores prodemocráticos serán asesinados por las huestes antidemocráticas e intolerantes que secundan al gobierno.

Les explico que todos ellos son la columna vertebral del totalitarismo castrista y sí, ni ellos mismos creen en la perpetuidad del régimen, entonces, nosotros los luchadores del pluripartidismo debemos abrigar aliento. Debido a que actualmente la economía y la política cubanas están en manos de miembros y exmiembros del MINFAR.

Al entablar estas cortas y clandestinas conversaciones trató de inocularles la responsabilidad que poseen para con su Patria. Les intento convencer al decirles: “Todos ustedes son antes de ser comunistas, castrofidelistas, castroraulistas o simplemente revolucionarios , ustedes son patriotas cubanos y deben velar por el bienestar e integridad de Cuba como Nación”.

Ahí es donde me apresuro en asegurarles que el nivel de protestas sociales va in crescendo en el seno de toda la sociedad cubana contemporánea. Algo que poco a poco se transformará en reclamos políticos, al no poder ser satisfechas tales expectativas en la mayoría de los compatriotas por los centralizados y controladores mecanismos gubernamentales.

Esto acarreará una explosión social de magnitud imprevisible, incluso para los más avezados cubanólogos, quienes escrutan todos los matices y dimensiones de la realidad cubana, tanto actual como futura. Explosión social que se caracterizará por un alto nivel de ingobernabilidad, acompañado por una desmedida violencia contra personas y entidades.

Entonces ellos, los uniformados y exuniformados del MINFAR, tendrán la responsabilidad histórica de decidir si apoyan a un liderazgo político minoritario o una mayoritaria parte de la ciudadanía cubana. Razón por la que tendrán que determinar ante esta coyuntura un par de preguntas: ¿Soy servidor del pueblo? o ¿Soy servidor de los gobernantes?

Recordarles que de masacrar a un pueblo lanzado a las calles, traería un alto costo político, pues la Comunidad Internacional reaccionaría ante el derramamiento de sangre. Se sancionaría internacionalmente a los gobernantes en el poder, sobrevendría una intervención de la Organización de Naciones Unidas (ONU) o de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Si la salida es violenta y no negociada, las represalias contra aquellos que formaron parte del régimen en el poder serían mucho más cruentas. Por el contrario, de darse una solución negociada y reconciliatoria, los seguidores del gobierno totalitario poseerían muchas más probabilidades de no ser sancionados, salvo los casos de aquellos que cometieron asesinatos.

Un consejo que siempre le doy al separarnos a estos antiguos compañeros de andanzas castrenses, es que diferencien y se opongan a las órdenes de sus mandos cuando estos les pidan ejercer la violencia contra acciones antigubernamentales no violentas. Les explico que la lucha no violenta por parte de nosotros, los anticastristas, es la única garantía de la reconciliación nacional.

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