Reinaldo Arenas,un Muchacho Nacido para Escribir, Feliberto Pérez del Sol.

FeliSakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 13 de diciembre de 2013, (FCP). José Lezama Lima, en su compendio epistolar Cartas a Eloísa y otra correspondencia, escribe sobre Reinaldo Arenas lo siguiente: “Es un muchacho natural

mente nacido para escribir…”. Quizá por ello hoy se diga que el suicidio de Arenas el 7 de diciembre de 1990 no solo apagó su creación literaria, sino que impidió a las letras hispanas enriquecerse aún más con su novedosa narrativa.

Nació este exquisito y sensual poeta en 1943, en Holguín, Cuba, pero abandonó el país en 1980 luego de conocer el verdadero rostro de la Revolución Cubana, con la cual había tenido sus caricias en los albores de esta. Su proyección pública e intelectual le granjeó aversiones en las más altas esferas políticas del naciente gobierno, lo que unido a su abierta homosexualidad hizo que sobre él se practicara un constante acoso.

Varios autores proponen que a Reinaldo Arenas no se le acosó por su preferencia sexual, sino por oponerse al modelo ideológico del hombre nuevo imaginado por Ché Guevara. Aun así, y quizá sin pretenderlo, tras su suicidio neoyorkino Arenas nos dejó un acervo de obras donde si bien lo bello resulta en ocasiones sombrío, del mismo modo nos avisa cómo el ideario estalinista gestado por la Revolución Cubana se ha adueñado del país.

Aunque esto último no se aprecia en “Celestino antes del alba” (1967) ni en “El mundo alucinante” (1969), sus primeras novelas escritas en Cuba, sí ocurre en su obra posterior. El léxico con aroma crítico con que luego denunció al castrismo hizo que por una década lo censuraran a un silencio tal, que tras su arribo al exilio se convirtió en un escritor de talla universal.

Durante su estancia en Cuba no ocultó su admiración hacia los también homosexuales José Lezama Lima y Virgilio Piñera, y cuando se le encarceló y torturó hasta hacerle confesar lo inconfesable no renunció a su objetivo de escribir y divulgar fuera de la Isla sus escritos. Tras los muros de la tristemente célebre prisión del Morro, donde estuvo de 1974 a 1976, concibió la novela El palacio de las blanquísimas mofetas que más tarde se publicó en Francia.

Para entonces hacía tiempo que detestaba toda forma de poder semejante a represión y tiranía, por ello fue que cuando el Éxodo del Mariel, en 1980, abandonó definitivamente el país. En su novela Antes que anochezca describe cómo consiguió desde su vecindario la salida, donde la policía no conocía su condición de buscado por la Seguridad del Estado.

Por el citado puerto habanero salieron cerca de 125 000 cubanos, pero Fidel Castro se aseguró que ninguno fuera profesional, universitario o escritor, solo saldrían los “indeseables”, y para Castro los homosexuales eran los primeros. Arenas escondió su condición de escritor y se valió de ser un homosexual perseguido, y logró así salir como una loca más.

En el exilio descubrió que ningún sitio es ideal para el emigrante, y en uno de sus primeros alegatos expuso “que la diferencia entre el comunismo y el capitalismo es, aunque los dos nos den una patada por el culo, en el comunismo te la dan y tienes que aplaudir, y en el capitalismo te la dan y uno puede gritar, yo vine aquí a gritar“. Uno de sus mayores gritos fue fundar y dirigir la Revista Mariel, así como ser la figura más sobresaliente de la Generación del Mariel.

Si bien fue en el exilio, con Antes que anochezca, su novela cumbre, que logró mayor gloria, no es menos cierto que su argumento lo urdió en Cuba, al atardecer, durante los minutos que precedían la caída del sol. Esta desgarradora autobiografía desborda de una prosa sexual que ayuda a difundir el mito sensual cubano, pero a la vez ahonda en el dilema de una vida atrapada entre la lírica clandestina y el desafío de enfrentar a quienes temen a la libertad y ejercen sobre esta toda opresión.

No obstante, en su corta vida fue capaz de legarnos una colección literaria que entre novelas, poesías, cuentos, teatro, memorias, y ensayos, atesora 23 títulos. O sea, que este 7 de diciembre, a 23 años de su suicidio, cobran vida aquellas proféticas palabras escritas a inicios de los años 70 por Lezama Lima a Eloísa, donde le advierte que Reinaldo Arenas “Es un muchacho naturalmente nacido para escribir…”.

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