Secuela de Violencia, Alexander Andrade Guimbarda.

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Santa Catalina, Santa Clara, 3 de enero del 2014, (FCP). El día 13 de octubre de 2013 José Alberto Botel Cárdenas recibió una herida de considerable gravedad en un ojo. Este hecho ocurrió cuando se dirigía, junto a un grupo de activistas de Derechos Humanos, a la 5ª Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria donde fueron atacados por turbas y efectivos de la Brigada Especial de la Policía.

Luego de recibir las lesiones que casi lo privan de la visión binocular, fue introducido en una furgoneta de la policía y con once compañeros más trasladado a otra unidad policial en las afueras de la ciudad. Allí lo encerraron en un cubículo desde donde podía escuchar como se quejaban sus compañeros al ser torturados por los esbirros del régimen.

Mas tarde, sin recibir ningún tratamiento médico, fue conducido en un carro patrullero y abandonado en la vía pública. Tras llegar a su casa, pasó la noche sin poder dormir por los fuertes dolores de cabeza. Al día siguiente asistió al hospital Arnaldo Milián Castro.

En dicho centro se le atendió por urgencias en la consulta de oftalmología, donde el especialista en cuestiones de la visión lo remitió con el maxilofacial al detectarle una fractura del piso de la órbita del ojo. Este especialista le practicó dos radiografías donde no se apreció nada por no ser este el método requerido para detectar este tipo de lesión.

Tras reunirse con un colega de más experiencia, los galenos decidieron indicarle a José Alberto una Tomografía Axial Computarizada, (TAC). Por su parte, el oftalmólogo consideró que el caso requería intervención quirúrgica para liberar el nervio óptico.

El facultativo le orientó que el único aparato que sirve para realizar el TAC en la provincia se halla en el Cardiocentro. Sin embargo, el funcionario que da los turnos se lo indicó para el Hospital Infantil. Después de someterse al TAC el radiólogo que lo revisó le dijo que el examen no sirvió pues este aparato no funciona correctamente.

Al no poder localizar el punto exacto de la lesión, José Alberto no ha podido someterse a una compleja operación que pudiera devolverle la salud de su visión. Este activista de la Unión Patriótica de Cuba sospecha que detrás de todo esto anda la mano de la Seguridad del Estado y teme que con el paso del tiempo su mal se agrave.

En el 2007 José Alberto Botel había recibido visado para emigrar a través del Plan de Refugiados Políticos hacia los Estados Unidos, pero con su habitual crueldad el régimen castrista no le permitió abandonar el país junto a su familia. Desesperado por la persecución que sufría trató de escapar a través de la frontera por la base naval de Guantánamo.

Capturado en su intento de salir ilegalmente del país-prisión, Botel fue condenado a seis años de cárcel. Cumplida su sanción, este opositor pacífico a la dictadura imperante en Cuba, espera que el gobierno norteamericano le de su visado para escapar definitivamente de las garras del castrismo.

 

Botel horas después de recibir los golpes.
Botel horas después de recibir los golpes.

 

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