También Tienen Derecho a Los Reyes Magos, Guillermo Fariñas Hernández.

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La Chirusa, Santa Clara, 10 de enero del 2014, (FCP). El totalitario gobierno cubano desde hace la nimiedad de 55 años se arroga el derecho a determinar respecto a la felicidad de los niños que conviven dentro de esta Isla. Como si los cubanos menores de edad no tuvieran la más mínima de las atribuciones a escoger como desean divertirse e intentar ser felices.

Ellos, los gobernantes, todavía se creen en la potestad de intentar pensar o sentir por esos mismos infantes; “… que vinieron al mundo para ser felices…“, según reza una vieja y ya en desuso consigna de a principios de Revolución Cubana. Razón por lo que muchos se preguntan: ¿Por qué hace años que no se afirma algo como eso por parte de las principales figuras gubernamentales?

Nadie es verdaderamente feliz en este perro mundo, donde existen y se conocen de manera mediática muchas carencias espirituales y materiales. Cuando más solamente existen instantes o momentos felices en esta vida, pues la felicidad permanente todavía es buscada como algo raro por los hombres o mujeres de este planeta.

Solo que el concepto y la interpretación del término “Felicidad” en el contexto actual de este archipiélago se hace algo bastante ambiguo, al ser manipulado por el Aparato de Control Social del castrismo. Como le gustaba decir a un veterano anticomunista residente en Santa Clara, nombrado Matías Cantero: “En el comunismo de Cuba se confunde a la Resignación con la Felicidad“.

Esa larga marcha en la que se han visto obligados a caminar los ciudadanos de esta tierra, en esa profanación de la dialéctica que aún se conoce como Revolución Cubana, asegura a cada paso que la Felicidad solo puede ser encontrada aquí. Los medios de prensas al servicio del dictador solo realzan las virtudes dentro del país y los defectos fuera de este.

Constituía toda una cruel aberración a la inteligencia de los cubanos aquella frase repetida hasta la saciedad en plena crisis económica durante los años 90 del pasado siglo XX, donde un grupo de niños de esta tierra aseguraban por la televisión oficialista “Somos felices… aquí“. Esto ocurría cuando miles y miles de compatriotas se lanzaban al mar para escapar del hambre y la intolerancia.

Pero los cubanos a pesar de los pesares forman parte de una sola Nación, que por desgracia se encuentra dividida en compatriotas que residen al interior de esta isla-prisión, mientras que la otra parte vive en la diáspora. Donde ese segmento de exiliados que convive en el extranjero posee una mejor prosperidad económica muy por encima de sus compatriotas al interior.

De esos exiliados, la porción de los más solventes se trazó la meta de rescatar la proscripta por el comunismo tradición del Día de los Reyes Magos, celebración cristiana que se conmemora el 6 de enero de cada año. Lo hizo con la diligencia dentro de Cuba del grupo humanitario de mujeres Damas de Blanco y la concertación política unitaria Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).

Única manera de demostrar en la práctica que somos un solo pueblo y Nación, y de propiciarles a esa mayoría de los niños cubanos atrapados en la imposibilidad de siquiera soñar con un juguete moderno. No porque sus padres se despreocupen por estos infantes, sino, debido a que esos mismos progenitores se ven obligados a alimentar, vestir y calzar en primera instancia a sus vástagos.

Tanto los exiliados como los opositores no violentos al interior de Cuba consideran que un juguete puede estimular la creatividad, ingenuidad e imaginación infantil tan necesaria en estos tiempos tan materialistas que discurren. A la vez que se conforman con unos pocos momentos felices en esos pequeños compatriotas se sientan individualmente Los Príncipes de la Patria.

Y lo más importante es que estas entregas gratuitas de juguetes caros y con precios hasta 10 veces mayores que en el mercado internacional, se hicieron sin ningún condicionamiento político de cualquier tipo. Porque de lo contrario no se trataría de un acto caritativo o de bondad humana y sí, de todo un chantaje manipulatorio como siempre ha hecho el gobierno castrista.

Se trata de un derecho universal de todos los niños en cualquier parte del mundo a ser tratados con deferencia, pues ellos son el porvenir nuestro. Los infantes cubanos no son mejores o peores que sus coetáneos, simplemente son iguales que otros y a pesar de las confiscaciones de juguetes por las autoridades, ellos también tienen derecho a Los Reyes Magos.

Niños esperando la repartición de los juguetes.

Niños esperando la repartición de los juguetes.

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