Tirarse con la Guagua Andando (III), Guillermo Fariñas Hernández.

Coco.jpgLa Chirusa, Santa Clara, 28 de febrero del 2014, (FCP). Un buen día del mes de febrero de 2003 su joven jefa se tiró a fondo y lo ofendió de una manera intolerable para él y a Caja Quinta se le salió de pronto la agresividad y marginalidad por mucho tiempo contenida. De pronto Caja Quinta se acordó, que dentro de su personalidad había un sustento delincuencial y la desprestigió de corazón.

Sus palabras hacia ella fueron muy ofensivas, pues personalizó sus criterios e involucró en sus críticas a la relación carnal entre su jefa y su amante, el coronel. Uno de los estaba allí, después le aseguró: “Compadre… tu principal error fue meter al Coronel en las críticas, porque el hombre es uno de los Niños Privilegiados del General de Cuerpo de Ejército López Miera”.

Terminó con una frase, que se hizo muy popular en aquellos predios agropecuarios-militares. Caja Quinta sin pelos en la lengua le espetó a la sexualmente excitante hembra: “De verdad que esta Revolución es grande, porque las jineteras en Cuba no están solo en Varadero detrás de los turistas extranjeros, existen jineteras como tú, que hasta dirigen granjas de la FAR como esta”.

Aquello no se quedó allí, pues la jefa altamente ofendida por lo que este le restregó en público, pidió una medida de Separación Definitiva de todo el Sistema Empresarial del MINFAR. Lo que significaba en la práctica, que Caja Quinta no podría acceder jamás a los puestos de trabajo mejor pagados en la Cuba de estos tiempos, ya que el MINFAR está a cargo de toda la economía cubana.

Incluso, la disputa tuvo que llegar a manos del General de División Roberto Almaguer, Jefe de la Dirección Retaguardia y Aseguramiento del MINFAR, a la que se subordina la Unión Agropecuaria Militar (UAM). Por tratarse de una sanción disciplinaria, donde estaba involucrado un Teniente Coronel retirado, pero condecorado y herido en misiones de combate en Angola.

A pesar de todos los métodos apelatorios que usó Caja Quinta para no ser sacado del Sistema Empresarial del MINFAR, de nada sirvieron sus méritos, condecoraciones y antigua graduación militar. Un buen día, después de siete meses de litigios con la jefa, el oficial de Contra Inteligencia Militar (CIM) que atendía aquella granja, sin miramientos, lo puso de paticas en la calle.

Lo peor estaba por llegar para Caja Quinta y todos sus familiares, fue el desgraciado día cuando él regresó allí, a cobrar el dinero que le endeudaba la Granja Agropecuaria hasta el último momento que trabajó. Su antigua jefa lo comenzó a ofender sin miramientos delante de la puerta del local donde se localizaba el Departamento de Contabilidad.

Él se contuvo, porque en primer lugar era una mujer y a Caja Quinta sus tíos “guapos” y presidiarios le habían enseñado una cosa, que rezaba así: “A las mujeres no se les da golpes, a las mujeres se les da mucho tarro y mucha p….”. Aquel pensamiento en su subconsciente logró que los deseos de aniquilar a aquella fémina que le traía tanta desgracia a su vida se calmasen.

Por desgracia para la existencia de Caja Quinta en los poquísimos días que él llevaba fuera de su antiguo trabajo, la amante del Coronel ya había puesto a laborar allí a su querido hermano. Y este ante el escándalo ofensivo de su consanguínea se acercó y al ver el silencio de su predecesor ante su hermana, lo interpretó erróneamente.

Aquel joven graduado, hacia solo un par de años como Ingeniero Agrónomo en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, creyó que Caja Quinta no le contestaba a su hermana por miedo. Razón por la cual también empezó a ofenderlo y desafiarlo sin miramientos de ningún tipo, algo que resultó una equivocación casi fatal para la vida del joven agrónomo.

Caja Quinta a pesar de ser más viejo, lo agredió con una fiereza cercana a un animal, tal parecía, que un león enfurecido hubiese atacado sin consideraciones de ningún tipo a un gatico. La jefa y hermana se quedó anonadada ante el fiero y descomunal ataque, que la paralizó al observar como el cuerpo de su hermano derramaba sangre por todos lados.

Horas después, ya arrestado en la Unidad de Instrucción de la Contra Inteligencia Militar, localizada cerca del Arco Iris, en las afueras de Santa Clara, pudo entender finalmente, que otro ser humano como él se moría en una sala de Terapia Intensiva. Por suerte, el joven sobrevivió y acusaron a Caja Quinta por los delitos de Asesinato en Grado Tentativa y Lesiones Graves con Peligro para la Vida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s