Fortaleza de Espíritu, Alexander Andrade Guimbarda.

Alexander.jpgSanta Catalina, Santa Clara, 14 de marzo del 2014, (FCP). El lunes 17 de febrero Nilo Gibert Arencibia y su esposa María Luisa Arango Precival llegaron a la casa de Guillermo “Coco” Fariñas. Desde allí, junto a otros hermanos de lucha, minutos mas tarde partirían hacia la casa sede de la FANTU[1]-UNPACU[2], en Santa Clara.

Su propósito era celebrar la reunión que semanalmente realiza la membresía de esta organización como forma de promover el desarrollo de la sociedad civil en Cuba. Poco después de dejar la calle Alemán y entrar a Misionero fueron interceptados por miembros de la Brigada Especial de la policía, por órdenes de oficiales de la Seguridad del Estado.

Los guardias procedieron con el arresto del Premio Sajarov Coco Fariñas al cual trasladaron en un carro patrullero hacia el centro de detenciones y torturas conocido como el UPICO[3]. Entonces Nilo Gibert alentó a sus compañeros a continuar hacia la sede.

Al cruzar el puente sobre el Río Bélico enfrentaron a las turbas fascistoides que junto a efectivos de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y de la Brigada Especial les cortaban el paso. Los activistas y avanzaron en medio de la agresividad física y verbal que se les venía encima.

En ese momento, se le acercó el capitán Yunior Monteagudo Reina para decirle que él no permitiría desorden público que perturbara la paz y tranquilidad ciudadana. Nilo hizo un gesto con la cabeza en dirección a las bandas criminales que los agredían y respondió al represor: “Me parece que no somos nosotros los que perturbamos la paz ciudadana, capitán”.

Inmediatamente, el oficial dio la orden de proceder a la detención de los activistas. Esta fue ejecutada por los de la Brigada Especial y entre torceduras de brazos y llaves de estrangulamiento Nilo y sus compañeros fueron introducidos en un microbús.

El vehículo se dirigió a las afuera de la ciudad por la Autopista Nacional. Después de recorrer varios kilómetros se detuvo y los prisioneros fueron sacados uno por uno del carro. Cada vez que bajaban a uno, un guardia le aplicaba una llave de estrangulamiento y otros dos comenzaban a golpearlo.

Los golpes iban dirigidos al cuello, cerca de la aorta, la cervical, la cabeza, en las sienes y las costillas, los cuales aplicaban con los puños. Entre tanto, con patadas, los golpeaban en testículos, pantorrillas, el músculo femoral, rodillas y tobillos.

Mientras los torturaban les decían que si volvían a tratar de participar en la reunión de los lunes los iban a asesinar.

Nilo se desplomó en cuatro ocasiones, mientras lo golpeaban con saña bestial, hasta que el oficial Reinier Rodríguez Conde, quien supervisaba las torturas, dio la orden de que cesaran.

Luego, lo condujeron en el patrullero 259 y lo dejaron abandonado, entre ofensas y amenazas, en Circunvalación y Carretera Central, donde Nilo con voz alta y clara denunció ante las personas que se hallaban en el lugar la barbarie criminal cometida por los esbirros del castrismo.

Acto seguido, y a pesar de tener el cuerpo dolorido por los golpes recibidos, con la fortaleza de espíritu que lo caracteriza, encaminó sus pasos hacia la casa sede donde junto a otros compañeros esperaría a que liberaran a Coco para celebrar la reunión de la membresía de la UNPACU, donde se promueven los derechos que la tiranía cobarde y agonizante le niega al pueblo cubano.

Nota


[1]FANTU: Foro Antitotalitario Unido “Juan Wilfredo Soto García”.

[2]UNPACU: Unión Patriótica de Cuba.

[3]UPICO: Unidad Provincial de Investigación Criminal y Operaciones.

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