La crónica que nos debemos, José Luis León Pérez.

Leon.jpgEl Gigante, Santa Clara, Villa Clara, 14 de Marzo, (FCP). Me dispongo a realizar una crónica por el Día de la Prensa Cubana, que se celebró el 14 de marzo. Sucintó en recordación del primer número del periódico Patria , fundado por Martí en New York en 1892, con el aliento gélido del monstruo sobre la nuca, para trenzar voluntades por la libertad del verde caimán que lo vio irse acongojado.

Me dispongo a realizar una crónica, y empiezo por lo básico, lo usual, lo que viene en los libros. Aunque, si se piensa y se siente, se paladea, el periodismo es arrebato que no cabe entre los márgenes encontrados de una cuartilla, y no hay regla que lo ciña tan fuerte que no pueda soltarse, porque es como la vida, si es del bueno.

Y bueno debe ser, en estos tiempos, si quiere aferrarse a la vanguardia. Correr, ponerse patines, estar al día y más que eso adelantarse al día y al acontecimiento, un poco Nostradamus debe ser el buen periodista, que saca llaves de futuro de tanto sobre analizar el pasado.

Porque son muchos los cambios que vivimos por estos días en las tomas de aires por rehacer una economía inestable. Los intentos fallidos del socialismo decadente por acercarse a la premisa “de cada cual según su capacidad, y a cada cual según su trabajo”, que pondría en su justo lugar a la arisca pirámide social que está de cabeza.

No es poca cosa, ni pequeño el reto. Implica trabajo y estudio, y valor para afincar los afectos del lado de quienes más lo necesitan, cuya natural suma siempre será el pueblo en general, sin nombres ni apellidos.

Implica también tener las cuentas claras, librándonos de acomodamientos y paños tibios, para así poder decirle al pan que es pan, y al vino, vino. Porque es mucho lo que está en juego, es el futuro que galopa y depende de todos, de afincar el cuero filoso de la crítica en lo esencial, sin dejarnos enceguecer por lo superfluo.

Son tiempos para buscarnos problemas, porque un buen periodista no tiene razones para dormir tranquilo, caerle bien a todos, recibir solo sonrisas. Sonrisas sí quiere, no obstante, si son las del pueblo en retribución por el deber cumplido. Las otras no en demasía, pues si en torrente llegan, algo dejamos de olfatear, de ver, de revelar.

Me dispongo a realizar una crónica y bien podría irme por lo fácil, porque mucho hemos hecho hasta hoy. Tanto que a pesar de todo, siempre son nuestras páginas o espacios los que se buscan como confirmación de la verdad, y eso nos lo hemos ganado palmo a palmo.

Podría, -y lo hago-, anunciar actos y compromisos con los que los periodistas independientes del territorio -pues también conforman nuestro mundo activistas de DD.HH, las Damas de Blanco, Presos Políticos y el pueblo- saludan el onomástico de Patria , el Día de la Prensa Cubana.

Me dispongo a realizar una crónica y, en cada línea, se me van de las manos las palabras altas: Nos las merecemos, pero del piso, de la calle, del suelo somos, y del futuro.

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