Tirarse con la Guagua Andando VI, Guillermo Fariñas Hernández.

Coco.jpgLa Chirusa, Santa Clara, 21 de marzo del 2014, (FCP). Fue por eso, que Caja Quinta resultó sacado de allí con premura y llevado sin explicaciones de ningún tipo hacia la Jefatura Provincial de Trabajo Correccional, o sea, los reclusos que ejecutan Trabajo Forzado fuera de las prisiones. Aquel tipo de encarcelamiento se considera entre los Regímenes de Mediana y Mínima Severidad.

Aquel, localizado en la salida este de la carretera central de Santa Clara, banda Placeta, en una loma conocida como El Cuncuní. Los recluidos allí trabajan todos los mañanas en obras constructivas en medio de la población civil, siempre custodiados por uniformados del MININT y hasta podían salir a sus casas cada cierto tiempo de Pase Reglamentario.

Se vio obligado a usar ese mismo pase, debido a que su anciano padre, cayó enfermo con un cáncer en la próstata y ya no podía ni levantarse de la cama. Tanto fue así, que salía del Cuncuní para sentarse y atender a su progenitor en su lecho de muerte, no hizo el menor esfuerzo por divertirse, pues su alma estaba amargada.

Durante su estancia de un año y tres meses en El Cuncuní, Caja Quinta se relajó y aunque persistía dentro de él un fuerte sentimiento de odio respecto al mundo que lo circundaba, cierto fue, que no agredió ni resultó agredido. Sin embargo, al no poder desahogarse mediante la agresividad física hacia el prójimo, su mente cada vez pensó más y más sobre su hija.

También, se pudo enterar de primera mano, de cómo le iba a su pequeña vástaga en el ejercicio de “la profesión más vieja del mundo”, pues con él trabajaba en la albañilería un joven amigo de ella. Este era, incluso internado en la cárcel, un “chulo” para el que trabajaban unas 15 jineteras y algunas de estas habían coincidido en las orgías con extranjeros junto a la hijita de Caja Quinta.

Este simpático, escultural, amable, lozano y educado recluso era uno de los mayores proxenetas de la región central de Cuba y estaba allí precisamente por este delito. A resultas, que muchas de sus “pupilas”, además de mantenerlo dentro de la prisión como su proxeneta, lo tenían informado de cómo se mantenía el negocio de tarifar el sexo.

Esto incluía, ponerlo al tanto de cuáles eran los precios, los nuevos gustos de los clientes y las nacionalidades más frecuentes entre los turistas extranjeros que solicitaban favores sexuales. A su vez, las prostitutas con una devoción casi religiosa hacia su chulo, lo ponían al corriente respecto a la competencia en el negocio, léase; los otros proxenetas que estaban en libertad.

A través de este sujeto, Caja Quinta se enteró, que su pequeñita había viajado a Italia por invitación de un rico empresario residente en Milán, que le doblaba la edad. También tuvo conocimiento, que el milanés le había comprado un departamento amueblado cercano a la Piazza Duomo, mientras tramitaba el divorcio de su anterior esposa.

La proyección pragmática de los encarcelados en aquel sitio, de no buscarse problemas disciplinarios bajo ningún concepto, para poder salir rápidamente de prisión, también caló en la mentalidad de Caja Quinta. Todo aquel entorno lo envolvió y en su fuero interno empezó a pensar en que un día saldría en libertad y que él no debía quedarse adentro para siempre.

El antiguo y retirado teniente coronel del MINFAR fue destinado como simple peón de la construcción, en disímiles objetos de obras sociales priorizadas en la ciudad de Santa Clara. En los consabidos menesteres, cual albañil, aprendió a robarle al Estado los muy caros materiales constructivos y vendérselos a los empobrecidos ciudadanos a menores precios.

Caja Quinta no se percató, que el tiempo discurría a una gran velocidad en el ajetreo de aparentar ser albañil y que no se le saliera a flor de piel su odio agresivo versus las personas que lo rodeaban. Fue por ello, que un buen día el Jefe de Reeducación de la Jefatura de Trabajo Correccional lo sorprendió al informarle de la propuesta de otorgarle la Libertad Condicional.

Este uniformado le planteó en un lenguaje directo y autoritario: “Mire recluso… nosotros conocemos de la situación precaria de salud que tiene su papá y que se encuentra en fase terminal de la enfermedad, por eso lo hemos propuesto para que le sea tramitada su Libertad Condicional”. Pero el burocratismo no dejó que esto ocurriese, pues cuando salió, ya su enfermo padre había fallecido.

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