Crimea y el expansionismo ruso, Parte primera, Alexander Andrade Guimbarda.

Alexander

 

 

Santa Catalina, Santa Clara, 18 de abril de 2014, (FCP).  El nombre de Crimea proviene del  pueblo de los cimerios que en la remota antigüedad habitó esta península. Los griegos colonizaron el territorio y en el año 438 a. C. crearon el reino del Bósforo. En el 114 a. C. la región cayó bajo la égida de Mitrídates del Ponto.

Luego de derrotar a este rey, los romanos implantaron su ley en la región por cerca de tres siglos, hasta que los godos tomaron posesión del territorio en el año 250 d. C. En las centurias posteriores se produjeron invasiones sucesivas de pueblos de diferente procedencia: hunos, alanos, ávaros, jazaros, pechenegas, varengos, romanos de oriente, kipchasks y genoveses.

Tras la invasión tártaro-mogola en el siglo XIII se creo el imperio de la Horda de Oro, el cual más tarde se fragmentó en varios Estados. Uno de estos fue el kanato de Crimea surgido en 1441, cuando algunos de los clanes que formaban la Horda dejaron su vida nómada y se asentaron en la península.

A mitad del siglo XIV existían en Crimea el Estado de los tártaros, que ocupaba la mayor parte del territorio peninsular, el pequeño principado cristiano de Teodoro –descendiente de los godos e influido por los bizantinos- y en la línea costera las colonias genovesas. Además de la península, el kanato incluía parte del sur del actual territorio ucraniano.

Los otomanos conquistaron los asentamientos genoveses de Cembalo, Soldaia y Kaffa en 1475. El reino cristiano desapareció y el kanato tártaro se convirtió en protectorado de La Sublime Puerta, como también se conoció al imperio de los turcos otomanos u osmanlíes.

Hacia el año 1502 el soberano tártaro Meñli I Giray, en coalición con el principado de Moscú, derrotó al último kan de la Horda de Oro. Desde entonces los kanes de Crimea se consideraron sucesores de Gengis Kan por lo que reclamaron la soberanía de la zona comprendida entre el mar Caspio y el río Volga donde se hallaban los kanatos de Astracán y Kazán.

Estas pretensiones provocaron la pugna con el Gran Ducado de Moscú. En 1571 el Kan de Crimea incendió la capital rusa, pero el año siguiente las fuerzas del Zar Iván IV derrotaron a los tártaros crimeanos en la batalla de Molodi.

A costa de suecos, polacos y lituanos los rusos hicieron crecer su territorio hasta llegar al mar Báltico, donde el Zar Pedro I El Grande fundaría una nueva capital y convertiría el zarato en imperio hacia el 1721. Con la llegada al trono de la Emperatriz Catalina II la expansión rusa seguiría hacia el oeste y el sur.

Tras la Guerra de Sucesión en Polonia, un grupo de nobles se rebelaron contra el rey Estanislao II, títere de la Emperatriz, y formaron la Confederación de Bar. Los confederados desarrollaron una guerra de guerrillas contra las fuerzas rusas desplegadas en territorio polaco.

Tropas al servicio de la Soberana, en 1768, persiguieron a un grupo de guerrilleros polacos hasta la ciudad de Balta, que formaba parte del territorio del kanato de Crimea. Los tártaros pidieron ayuda a la Sublime Puerta que declaró la guerra a Rusia y constituyó una alianza con los rebeldes polacos.

Con el apoyo de Gran Bretaña, el imperio ruso obtuvo acceso al mar Mediterráneo y asesores navales. El general Alexander Suvórov derrotó a los sublevados y ocupó la ciudad de Cracovia. La armada rusa del mar Báltico apareció ante las costas de Grecia en 1770, lo que forzó a los otomanos a sacar refuerzos de sus tropas en Ucrania.

El almirante Orlov derrotó a la flota turca en julio de ese año, justo cuando el Mariscal de Campo Pyor Rumyantsev se internaba en Ucrania para derrotar a los turcos y a sus aliados tártaros en dos fulminantes batallas. Luego, un ataque a la península de Crimea, llevó a que estos últimos negociaran la paz por separado con Rusia.

Suvórov dio por terminada la campaña de Polonia en 1773 y marchó con sus tropas a Ucrania para enfrentar a las fuerzas otomanas que quedaban allí. Al año siguiente la Sublime Puerta pediría la paz.

Por el tratado de Kucuk-Kaynarca se puso fin a las hostilidades en 1774. Turquía  reconoció la independencia del kanato que había perdido parte de su territorio, estaba en la ruina y dividido entre facciones que apoyaban a Rusia o a Turquía. Los rusos usaron el pretexto de la guerra civil que desangraba al país para intervenir y anexionarse Crimea en 1783.

A 231 años después de aquel suceso, Rusia vuelve a ocupar Crimea y promueve la desestabilización política y el desmembramiento territorial de Ucrania, lo cual solo puede tener un fin: provocar un conflicto civil que les de el pretexto para una intervención militar en ese país. ¿Las potencias occidentales y el resto del mundo lo permitirán? El expansionismo ruso aún no termina.

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