Viaje al centro del correodelinfierno.cu, Héctor Darío Reyes.

hector dario

Vigía Sur, Santa Clara, Villa Clara, 9 de mayo de 2014, (FCP). Ya lo he alertado antes. Y lo hago sin buscar culpables, sino soluciones. Antes de salir la ley, que este año permitió ‒al cubano con presupuesto‒, acceder a INTERNET, funciona en la central de Correo de Cuba un sistema de navegación que permite una cuenta de e-mail de dirección correodecuba.cu por el módico precio de 50 ctvs. CUC, la cual expira según el tiempo de uso.

El sistema es antiguo, y hay quien lo denomina “de palo”, pero resuelve, sobre todo al cubano de a pie que necesita comunicarse con sus allegados estén estos en La Habana, en Venezuela o en Beirut. Lo que no resulta es el otro sistema, aquel que, junto a la mala calidad del factor tecnológico, se ha convertido en rutina. La cotidianidad del mal trabajo en las instituciones.

Con seis PCs para toda una población con derecho a inscribirse, varios centenares inscritos, y sin contar que el resto de la provincia no cuenta con este “asequible” método. Con un salón sin climatización, y una red central que se cae sin previo aviso. La directiva de Correos de Cuba debiera reunirse para tomar medidas y hallar soluciones reales.

Otras son las quejas que aquejan el sistema. Tres gestoras se turnan en el horario al salón, donde, además de PCs y velocidad de conexión, falta disciplina, honestidad y respeto al cliente. Con unas 15 personas en espera por alguna de las seis PCs, en horario pico se dispone una de estas para los trabajadores de Correos de Cuba. Trabajadores de la oficina, incluida la gestora.

Y aunque, es cierto, que se presta para que clientes apurados revisen rápido sus cuentas personales, el intento de resolver no alcanza, porque en ese tiempo, y en esa PC, debería estar la gestora. Pero no, esta marca la cola indistintamente, sea para ellas o para amigos y socios que no están presentes físicamente, y llegan cuando otros ya llevan horas.

Otra queja continuada se centra en que, mientras algunos esperan, otros afortunados que ya llegaron a “su correo” chatean literalmente por el método de espera de contesta. Escriben el mail, lo envían, y esperan a que, desde Suiza, Italia o Rusia, le contesten. Así repetidamente, pueden tardar horas. Y sí, cierto es que es su dinero, pero el tiempo de los demás es impagable.

Otros –clientes fijos‒, marcan para varios que no permiten que el resto llegue sin que pasen mínimo dos horas de espera. Lo que más enerva no es que la cola parezca inamovible y pegada a los asientos, ni que las personas no protesten ante los “colaos a la cara”, sino que las gestoras, cuya labor incluye evitar estos desajustes, no hagan absolutamente nada.

La última que trajo el barco es que no siguen el horario habitual dispuesto desde que comenzó el servicio. Hace más de tres meses que cambió la regla. Abre entre las ocho de la mañana –y a veces desde las ocho treinta, porque claro, estamos en Cuba‒ y cierra a las ¡seis de la tarde! Lo que está estipulado es que deba cerrar a doce horas de su apertura, o sea, a las 8 pm.

La explicación formal parece sacada de una peli de Tarantino “Se rompió la caja fuerte y debemos cerrar antes de que oscurezca”, dice la gestora a un cliente que sugirió que cobren el servicio hasta la seis, retiren la caja fuerte a otra más fuerte, y entonces los clientes con saldo pueden utilizar el servicio hasta las ocho. “Creo no entendió o no quiso”, reconoció el cliente.

En varias ocasiones se han quejado de la mala gestión para con los usuarios y el servicio en general. Habitualmente, el tema de conversación de los que esperan es sobre qué malo está el servicio, la conexión y el mal trabajo. Pero no sé de nadie que haya elevado esas quejas o las haya hecho públicas.

Pronto, solo habrá una PC y, como muchas oficinas, cerrarán al mediodía. Esta vez argumentarán que la gestora tiene fobia al horario vespertino y el gerente a las alturas. Pronto habrá muchos menos clientes, esto generará un ilusión de mejoría, hasta que todos emigren a ETECSA; entonces cerrarán el servicio por no percibir ingresos. Pronto no habrá clientes, ni servicio.

Soluciones varias. Otras provincias recortan el tiempo de acceso a la cuenta a 30 minutos, y la cola suele ser física. Tienen un número mayor de PCs y les dan mantenimiento esporádicamente. Además, las gestoras están para mantener que se haga, no para hacer que se mine la disciplina, la paciencia y el tiempo de otros clientes que también pagan.

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