Las verdades, que no se reconocen, Ramón Jiménez Arencibia.

Ramon

El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 23 de mayo del 2014, (FCP). Es innegable que el arsenal de ideas y proyecciones ideológicas del régimen castrista, se dedica en primer lugar a denostar a los Estados Unidos de América. En segundo lugar, a justificar ante el mundo el fracaso de su sistema político, económico y social y tercero, negar que se hayan visto obligados a aplicar medidas, que según su lenguaje son de corte Neoliberal, para salvar el Totalitarismo.

La crisis de la economía mundial se hizo sentir fuertemente en todo nuestro entorno. El país fue sacudido por la pérdida de las subvenciones soviéticas, que llevó a la Isla al eufemístico Período Especial. Luego vinieron los continuos desaciertos en la dirección de los asuntos públicos, determinados por la centralización excesiva, y la falta de democracia.

Durante más de medio siglo, describe el economista Carmelo Mesa-Lago, “Cuba ha sido un laboratorio en el que se han llevado a cabo los más extravagantes experimentos. En ese período, la Isla pasó de ser un país capitalista económicamente vinculado a su entorno geográfico natural, a ser una nación comunista unida a un bloque que ya no existe.”

Agregaba: “El bloque a que me refiero estaba situado a ocho mil kilómetros, pero a una distancia histórica y cultural tal vez muchísimo mayor. ¿Por qué fue tan estrepitoso el fracaso del socialismo? ¿Qué falló en el país: las personas o el sistema? Y si el socialismo no es el camino, ¿cuál es o debe ser el sistema adecuado para escapar del subdesarrollo?

Cada una de estas preguntas encuentran una rápida respuesta en los pueblos y países que se han liberado del totalitarismo marxista. La contradicción del socialismo se evidenció en la Europa del Este, de donde fue expulsado. Allí la Clase Obrera en cuyo nombre ostentaban el poder, rechazó este sistema porque fue incapaz de producir el nivel superior de vida que le prometió.

El sistema falló, no así las personas, el país padece toda clase de penurias materiales, como resultados propios de la ineficiencia de un régimen, que actúa contra la voluntad popular hace más de medio siglo. Aún persiste en el seno de la burocracia gobernante los elementos de la extrema izquierda, que presionan, para que continúe la política de no tolerancia.

Estos son los mismos que están hermanados con los que en América, se oponen al nivel de vida alcanzados por occidente, y que por lo tanto satanizan a las sociedades de consumo. Entre los abrazados en estas formas de pensar, unidos estrechamente por un cemento ideológico marxista, encontramos al cocalero Evo Morales, impulsor del masticado de la hoja de Coca.

Detrás de sus pasos, aunque convertido en líder de esta fracción, se ve al inmaduro presidente de Venezuela Nicolás Maduro, el mejor expediente en la escuela del Comandante en Jefe, en crear enemigos inexistentes. Hoy arremete contra los Estados Unidos, la Unión Europea, y los que en el mundo denuncian las violaciones crecientes de los Derechos Humanos en ese país.

Marino Murillo Jorge, vice-presidente del Consejo de Ministros y jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, repite su slogan favorito en cada una de las reuniones mensuales que celebra el Consejo de Ministros. Cumplir con los objetivos propuestos para consolidar la construcción de una sociedad socialista, próspera y sostenible.

Para los que leen la prensa oficial, y la no autorizada, conocemos que la prosperidad es el resultado de la expansión de las libertades económicas y políticas, no de su limitación. El cubano vive en permanente estado de defraudación y pesimismo. Ve en los tibios y lentos cambios que se producen una forma de ganar tiempo, para luego prolongarse en el poder.

Siempre la dirección del país ha utilizado el argumento, para convencer al pueblo y justificar los fracasos, de que las medidas que se aplican, tienen el objetivo de mantener el igualitarismo. Afirma el exiliado cubano Carlos Alberto Montaner que: «Esta política lejos de ser una bendición para los que nada tienen, hunde a los pobres cada vez más en la miseria».

Y prosigue: «Verdades que no reconocen los comunistas cubanos, defensores del igualitarismo, que Cuba es el único país del mundo en que los ingenieros, médicos, abogados, profesores y hasta oficiales de las fuerzas armadas viven miserablemente. No hay duda de que la pobreza de las personas es un espectáculo triste, y más cuando la mayoría es víctima de una injusta imposición».

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