Qué difícil es todo, como en la Guerra de Independencia, Ramón Jiménez Arencibia.

Ramon

El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 16 de mayo del 2014, (FCP). Hace algunos días escuchaba a un historiador cubano impartir una clase, en que ahondaba en las diferencias que prevalecieron entre los jefes del mambisado, en el transcurso de la Guerra de Independencia. Se refirió a las duras discusiones entre Máximo Gómez, Antonio Maceo y José Martí sobre las formas de conducir el conflicto bélico.

También estas contradicciones se manifestaron en la Guerra de 1968, o como se le llamó, La Guerra Grande, entre sus principales líderes: Céspedes y Agramonte. Ambos patriotas tenían concepciones diferentes sobre la forma de conducir la guerra, pues, uno apoyaba la centralización del poder en el mando militar, mientras el otro, la dirección civilista y democrático del conflicto.

Tanto en la Guerra de los 10 años, como en la que se inició el 24 de febrero del año 1895, hubo tres tendencias políticas que por épocas predominaron: El anexionismo, que buscaba vincularse a los Estados Unidos. El autonomismo, que quería reformas dentro del régimen español. Y el independentismo, que pretendía la independencia de la metrópolis española.

Años más tarde, decepcionados unos y otros de sus posturas iniciales, convencidos de que había pasado el tiempo adecuado para esas opciones, fueron a engrosar todos, a las filas del independentismo. En esto jugó un papel principal como gran aglutinador de voluntades el Apóstol de nuestra Independencia José Martí Pérez.

Carlos Alberto Montaner, escritor cubano exiliado en España, formula una pregunta: « ¿Cuánto antiamericanismo había entre los mambises del 95? Probablemente muy poco, y quien mejor lo fundamentaba era José Martí, el cual lo limitó a unas cuantas frases incluidas en cartas personales, que apenas pesan frente al grueso de su enorme obra periodística».

Continuaba Montaner: « […] en ella se expresa una gran admiración por los aspectos positivos que contempla en Estados Unidos. A lo que añadió que los amigos más cercanos de Martí-Gonzalo de Quesada, Tomás Estrada Palma, Fermín Valdez Domínguez- luego formaron parte del grupo más próximo a los Estados Unidos».

Agrega Montaner en su escrito: «Cuando se produce la intervención norteamericana en la guerra, la reacción de los jefes mambises osciló entre el júbilo y la cautela, pero hubo apenas rechazos. La llegada del ejército estadounidense y la rápida derrota de los españoles fueron calificadas como una bendición tras tantos años de lucha y sacrificio».

Qué difícil es todo, como en la Guerra de Independencia. Qué difícil es dejar a un lado nuestras diferencias y poner los reclamos del país por encima de nuestros intereses personales. Qué difícil es entender que el gobierno se aprovecha de nuestros errores políticos para combatirnos con una mayor eficacia.

Hablamos mucho de la rebeldía contra el naciente totalitarismo venezolano, y nos olvidamos que existe un grupo de gobiernos en Latinoamérica, que pretenden implantar un sistema socialista, basado en el centralismo más absoluto, y en la violación del Estado de Derecho. Los cambios que se anuncian en Cuba con la Actualización del Modelo Económico, encierran nuevas artimañas.

No estamos a la altura de los tiempos, ni vivimos con ellos como postulara José Martí, que vivió en carne propia lo difícil que resulta vencer las incomprensiones, cuando se pone por delante los intereses personales o de grupos. Falta la solidaridad necesaria entre los patriotas de hoy en la lucha contra la tiranía comunista.

Reprimen con fuerza a los militantes del FANTU-UNPACU, en las provincias de Villa Clara, Matanzas, La Habana y Santiago de Cuba, como también a otros grupos de la oposición. El castrismo conoce que puede arremeter contra unos y otros aisladamente, porque se enfrentan con una fuerza dividida y fraccionada, incapaz de comprender que solos jamás triunfaremos.

Largo y difícil es el camino que debemos transitar si queremos conducir al país, hacia la prosperidad y el progreso. Existe un despertar en la conciencia de la ciudadanía, lo cual se ha puesto de manifiesto en la valiente actitud asumida por el pueblo en defensa de los opositores los lunes de cada semana. Si aumentara la solidaridad entre los luchadores contra el régimen totalitario, los resultados de esta epopeya serían diferentes.

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