Sostenida por sus propios enemigos, Guillermo Fariñas Hernández.

Coco

La Chirusa, Santa Clara, 23 de mayo del 2014, (FCP). «El modelo del Estado Socialista cubano actua con la mentalidad de un proxeneta», esto me lo aseguró en una ocasión un diplomático europeo amigo, quien estuvo destacado en Cuba. El extranjero también afirmaba: «Para ser proxeneta se necesita poseer un don engañoso y los Castro lo tienen».

Es algo popular y sabido dentro de este archipiélago por sus ciudadanos, que a costa de algún otro gobierno, supuestamente amigo, se tiene que vivir. Existe una concientización negativa al interior de la post-castrista nomenklatura en el poder, que debemos depender económicamente de un aparentemente “tonto de turno”.

Los supuestos “tontos de turno” entregan sus siempre abundantes recursos naturales, materiales y financieros, no obstante a ese traspaso, ellos obtienen algo a cambio, que siempre se le quita a los cubanos de a pie. Los gobernantes castristas como buenos chulos que han sido, y aún son, reciben un grupo de cosas usurpadas a los cubanos más desfavorecidos.

Cierto es que el Estado Proxeneta se transforma en una titulación embarazosa, pero muy amoldada al escenario que tenemos dentro de Cuba. Puesto que un proxeneta es aquel individuo, que mediante la aplicación dosificada de una mezcla, entre métodos de fuerza y sentimentalismos, logra despojar a sus víctimas de lo ganado.

Una característica muy propia del tipo de Proxenetismo Estatal Nacional, consiste en que está implantado sobre una doble dirección. Tenemos un Proxenetismo a Extranjeros, que incluye a organizaciones no gubernamentales, entidades oficiales o gobiernos, a la vez, que existen otro Proxenetismo a Cubanos, donde se despoja a todos aquellos que residen dentro.

Aquí los gobernantes, siempre a través de sus funcionarios, simple y llanamente extorsionan a sus ciudadanos subordinados, que por lo general optan por obedecerles. Las leyes vigentes, el sistema judicial y las autoridades competentes solo cumplen lo legislado, si no perjudica a los gobernantes, de lo contrario, las autoridades por orden de los que mandan pisotean las leyes.

Entre los de la Isla se opina a sotto voce, que el gobierno se ha especializado en extorsionar a sus ciudadanos. Esto al contar como cubanos a todos aquellos que residen de manera permanente o temporal en el exterior, pues incluso, hasta ellos envían remesas o invierten dentro de Cuba, y los precios oficialistas son entre tres y cinco veces más altos respecto a cualquier parte del mundo.

Después de 55 años de Socialismo de Estado, las fuentes que traen los mayores ingresos y que sostienen a la Nación, proceden de nebulosas transacciones realizadas en el exterior. Una de las características del gobierno castrista es que, no les dan explicaciones públicas a sus ciudadanos, bajo el pretexto de que no sea conocido “por el enemigo”. Veamos las tres más importantes:

Regalía Venezolana: Unos 13 000 millones de dólares anuales, o sea, más de 100 000 barriles diarios de petróleo, a cobrar a costos bajos y a largo plazo. Más del 50 % de ellos son reexportados a precios internacionales. Cuantía que permite al castrismo mantenerse en el poder y otorgarles prebendas económicas a los miembros del aparato represivo del régimen.

La Esclavitud de Médicos y otros Profesionales: Alcanza la cifra de 7 500 millones de dólares al año. En The Miami Herald la experta María Werlau describe el monto, los gobernantes castristas toman el 95% de los salarios netos. El escritor exiliado Carlos Alberto Montaner la compara con La Trata Negrera, que traficó esclavos a América y Europa.

Las Remesas de Exiliados y Diáspora: Aseguran fuentes confiables que estas son más de siete mil millones de dólares y que crece al ritmo anual de un 13%, porque hasta el peor de los anticastrista, envían ayuda financiera a sus familiares cercanos o amigos. Después el gobierno se apodera de este dinero al poner “precios leoninos” en sus cadenas estatales de tiendas.

Existe una planificada manipulación respecto a las dos primeras fuentes, debido a que los medios de propaganda del castrismo, intentan esconder del vocabulario oficialista el término económico Prestación de Servicios y se aferran a otro ya obsoleto Internacionalismo Proletario. Y el tercero demuestra… que la economía castrista es sostenida por sus propios “enemigos”.

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