La Democracia ante grandes desafíos, Ramón Jiménez Arencibia.

Ramon

El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 13 de junio del 2014, (FCP). Una gran euforia recorre el ámbito de la izquierda latinoamericana, producto de que en la Asamblea General de la OEA, no se condenó a los gobiernos de Venezuela y Cuba por las violaciones a los derechos humanos. Resulta bochornosa la posición de algunos de estos gobiernos, que favorecen la inercia de este organismo ante los ataques que sufren los Estados de Derecho.

Los defensores del sistema de partido único y de predominio del estatismo en las relaciones de producción dentro de este organismo, maniobraron de tal forma que lograron determinadas concesiones políticas. El tema de Cuba y Venezuela, que no fue tratado con la debida firmeza, mina los principios básicos de esta organización regional.

En este conclave se impuso la voluntad política de una izquierda que ha perdido su poder de convocatoria, y que solo obtiene rotundos fracasos cuando pone en ejecución sus proyectos económicos. Resulta deshonrosa asumir la paternidad de la propuesta de que a Cuba se le invite a la Cumbre de las Américas.

Después de los acuerdos adoptados en esta conferencia de la OEA, constituye una triste realidad, que otros vientos soplan en este continente. Los gobiernos que abrazan la utópica teoría sustentada por Chávez del Socialismo del Siglo XXI, y que se agrupan en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, lanzan desde allí sus dardos venenosos.

Se aprecia una progresión aritmética de las posiciones de la izquierda en la América Latina y el Caribe. El populismo con su envoltura demagógica ha obtenido resultados electorales en varios países de la región. Véase el Salvador, Costa Rica, y las falsas y dudosas encuestas realizadas en Bolivia y en Ecuador que favorece a los candidatos de esta tendencia.

El tema de la pobreza y la lucha contra el hambre, conforma el ideario político e ideológico de estos candidatos. Siempre buscan en terceros la responsabilidad del atraso y la miseria que sufren muchos países de la región. Se declaran salvadores de los pobres frente a la avaricia creciente de los ricos, con ello ganan adeptos, que en el socialismo son futuros siervos.

Esta nueva Internacional Socialista, aunque aún no entona el himno del proletariado, y enarbola con la excepción de Cuba, la teoría marxista-leninista, sueña con establecer el sistema que fue barrido en la extinta Unión Soviética y en la Europa del Este. El camino que siguen no es el mismo de sus antecesores, las cambiantes condiciones internacionales se lo impiden.

Cuba comunista fue suspendida en el año 1962, para votar y participar en actividades de la OEA. La Resolución 1080 de esta organización, adoptada en 1991, estableció procedimientos para reaccionar frente a las amenazas contra la democracia dentro del hemisferio occidental. Exige que sus miembros sean democracias electorales.

Principio este, que producto de las presiones ejercidas por los gobiernos de Venezuela, Chile, Argentina, Nicaragua, Ecuador y Bolivia se abandonó en el caso de Cuba. Con ello rompían los principios básicos que le dan vida a la misma. Todos estos presidentes cambian a menudo la constitución de sus países para perpetuarse en el poder.

Las democracias se enfrentan a grandes desafíos políticos, los ataques a su verdadera esencia, forman parte del arsenal de la izquierda fascista y totalitaria. El imperio del partido único, la falta de libertades económicas y políticas que impera en Cuba, la persecución, encarcelamiento y tortura a todo aquel que disienta del régimen, la inhabilita para estar en la OEA.

Para lograr que la democracia venza antes los grandes desafíos que enfrenta, se debe volver a la aplicación de la Carta Interamericana, rubricada en Viña del Mar, Chile, en 1994. En ella se plantea que la OEA, desarrollará programas y actividades dirigidos a promover principios y prácticas democráticas en el hemisferio occidental.

Ni Cuba ni Venezuela, califican para mantener su status en éste organismo regional. El primero es un violador sistemático de los Derechos Humanos, y mantiene un régimen totalitario, contra la voluntad de la población. Y el segundo, ascendió al poder mediante el fraude electoral, y conserva el mismo, mediante la mentira, la persecución y la represión contra los opositores.

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