Mañana puede ser muy tarde, Ramón Jiménez Arencibia.

Ramon

El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 20 de junio del 2014, (FCP). Es evidente que el curso de los acontecimientos mundiales obligan a los gobiernos de todos los países a tomar decisiones que propicien un giro de la situación actual. La humanidad vive momentos de extrema gravedad si se toman en cuenta la agudeza de los conflictos, que además, se extienden inexorablemente por diferentes continentes.

En Europa, la errónea política expansiva de Rusia y su desmedido afán de desmembrar a Ucrania, de anexionarse a zonas ricas en recursos naturales, ha llevado la guerra, la muerte y la desolación a esa región. Kiev ha resistido con firmeza a estos ataques a su integridad territorial, y ha contado con el apoyo y solidaridad de la Unión Europea y los Estados Unidos.

El avance en Irak de los grupos extremistas que desarrollan una guerra de incalculables proporciones pone en peligro, según los analistas internacionales, la estabilidad en toda la región del Medio Oriente. Irak pidió formalmente a Washington, bajo un Acuerdo de Seguridad, que realice ataques aéreos contra los militantes del Estado Islámico de Irak y el Levante.

Por su parte, el primer ministro británico David Cameron y el ministro alemán del exterior Thomas de Maiziere, creen que los islamistas representan un peligro real y que pueden atacar a Europa. Otros consideran que también Rusia se enfrenta con la extensión de las hostilidades a un despertar de estos grupos, que están dentro del territorio de esta nación.

Irán se prepara ante la inminente expansión de la guerra y el avance de las milicias integristas islámicas, a acudir al llamado del Primer Ministro iraquí. Estados Unidos pidió a Irán, según informaciones del periódico Granma órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, que actuara de una manera no sectaria.

Ante esta grave situación que preludia una futura guerra de inapreciables consecuencias, ¿qué posición asume esa izquierda que producto de una demagogia populista ha alcanzado el poder en varias repúblicas latinoamericanas? La respuesta es sencilla, no pueden esconder su simpatía por las fuerzas que aspiran a destruir el modo de vida y la civilización occidental.

Los máximos exponentes de la construcción del Socialismo del Siglo XXI con rostro humano, al cual teóricamente pretenden diferenciar del que predominó en una gran parte de Europa y que fue desalojado por las acciones no violentas de los pueblos, callan. Prefieren ignorar lo que constituye un peligro real para la humanidad progresista.

Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, Nicolás Maduro y Raúl Castro, fieles devotos de las causas más injustas e innobles, apoyaron política, material, financiera y diplomáticamente a los tiranos asesinos Kadalfi y Sadad Hussein, en Libia e Irak. La historia reciente y pasada está llena de episodios en que se manifiesta la traición de estos mandatarios a sus pueblos.

Hoy parece que no están al corriente de lo que sucede en esas zonas calientes del planeta, no hay un solo pronunciamiento en que se condene el incremento del terrorismo, que ya ha causado miles de víctimas entre la población inocente. Raúl Castro en la Cumbre de los 77 más China, habló de todo, pero pasó por alto lo que en el presente es la gran preocupación del mundo.

Estos mandatarios de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), debieran comprarse nuevos espejuelos políticos. No acaban de comprender que los tiempos actuales exigen cambios, avanzar hacia formas cada día más perfeccionadas de democracia, en que el Estado sea en verdad un servidor del pueblo.

Basta ya de presentar al mundo una imagen de inocentes y culpables. Es hora que se descorran las cortinas, y se quiten el antifaz. En Venezuela no se respetan los Derechos Humanos, y se culpa de acciones violentas a todo aquel opositor que se enfrenta con firmeza al régimen. Lo mismo ocurre en Cuba, cuyos tibios cambios que se ejecutan no modifican la esencia del sistema.

Mañana puede ser demasiado tarde, si continúa el apoyo cómplice en los organismos internacionales al gobierno totalitario de los Castro. Todas las medidas que se aplican hoy en Cuba, para la Actualización del Modelo Económico, no tienen el objetivo de democratizar al país, sino de prolongar por más tiempo la agonía que sufre el pueblo cubano por más de medio siglo.

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