Historia de Claro Ernesto Díaz Madruga. Oscar Luis Milian Reinoso.

Oscar Luis

Cifuentes, Villa Clara, 11 de julio de 2014, (FCP). ClaroErnesto Díaz Madruga nació en la finca “Unión de Mesa” ubicada en aquella etapa, en la Región de Sagua la Grande. Cursó sus estudios en la Escuela Superior, en esta misma región y allí obtuvo el nivel de instrucción de 9no grado.

En el 1958, Ernestico como le llamaban sus familiares y amigos allegados, ganó una convocatoria de Aprendiz de Electricista en el antiguo Batey Corazón de Jesús. Pocos años después ocupó la plaza de Jefe de la Planta Electricidad, donde fue un trabajador intachable ante sus compañeros de trabajo, que hoy cuenta esta historia.

Díaz Madruga, empezó muy joven la lucha clandestina contra el régimen que aquel tiempo quería implantar Fidel Castro. Este jovencito pertenecía a la cédula llamada “Unidos hasta la Libertad”, la cual estaba integrada por los hermanos Macola, por mencionar algunos. Esta operaba desde Corralillo hasta Sagua la Grande, junto a Eduardo Gonzales, quien era agente del G-2.

Cuentan que las armas con las que pelearon estas personas, fueron trasladadas por su hermano Jesús Díaz, el cual era un niño todavía. Esta guerrilla anticomunista o como suelen llamarla oficialistamente los antiguos y actuales castristas, contrarrevolucionaria (CR), fue traicionada, es decir, chivateada por Eduardo González, Tomas Sebiche y Roberto Garrea.

Estos fueron a combatir contra la pequeña tropa de Claro Ernesto Díaz, la cual les hizo resistencia a las tropas milicianas y un militar del Ejército Rebelde exclamo: ¡vamos a darle candela al campo de caña para que salgan! Los alzados tuvieron que salir al descubierto, donde muchos de ellos fueron capturados y otros pudieron escapar.

Dentro de los capturados estaba José Días Alfonso, tío de Ernestico y de Jesús. Este hombre a los 21 días todavía estaba con la misma ropa con la que fue arrestado y el único medicamento que se le había suministrado fue, mercurio cromo, para las quemaduras que tenía producidas por la quema del campo de caña.

En el año 1962, a Ernestico como todos llamaban fue arrestado en su centro de trabajo, y resulto llevado directamente a un centro penitenciario del G-2, en Santa Clara. El día que le celebraron el juicio la madre le dijo: “el que te chivateo fue González”, él no lo creyó, pero mientras se celebraba la vista, él le respondió: “si puede ser, porque el único que sabía todo era él”.

Lo condenaron a diez años de privación de libertad, estuvo preso por un año el Santa Clara, y después fue trasladado hacia la Isla de Pinos. Ernesto Díaz tuvo que trabajar muy duro dentro de las ciénagas, en la extracción de maderas. Este estaba enfermo de varicoceles, lo que un médico que se encontraba preso junto con él, le dijo: “así no puedes ir a trabajar hermano”.

Claro se quedó acostado producto a que no soportaba más el dolor, después que todos habían bajado de las secciones, los escoltas lo vieron y le dijeron: “por qué estas acostado”, él respondió: “me siento bastante mal y no puedo casi caminar”. Los guardias le contestaron en mala forma: “aquí los que mandamos somos nosotros, así levántate y dale a trabajar”.

Los escoltas le fueron arriba al ver que no podía andar y le dieron un bayonetazo por la cara, afectándole el pómulo izquierdo. Seguidamente le dieron una puñalada con la bayoneta fusil, al poco rato el medico subió, y vio el estado en que se encontraba Ernestico, este dijo: “déjenme operarlo rápido, este hombre tiene una hemorragia interna y yo puedo salvarlo”.

Los guardias le dijeron: “si, si como no, ahorita mismo vamos ver eso”. Al poco rato Ernestico murió sin asistencia médica, él como héroe dejo de existir para todos aquellos que lo conocieron. Este hombre valiente y audaz, fue velado en la funeraria Marco Abreu cerca de la Estación de Policial de la calle Dragones en La Habana.

La Policía Política le informó a la familia, que había muerto por una puñalada en una reyerta entre presos. Mientras lo velaban, la madre quiso destapar la caja para verlo, ya que no creía el cuento que había sido por bronca, ya que Ernestico era querido por los presos. Un hombre vestido de civil le dijo: “si la abres, nos lo llevamos y no van a saber dónde va a estar enterado”.

A la funeraria fueron a verlo dos jóvenes llamado Ñoño y Evelio, que estuvieron junto a él alzados contra Castro. Claro Ernesto Díaz Madruga fue enterrado en el cementero de Colón de la capital de Cuba y después lo trasladaron por gestiones de sus familiares para el cementerio del poblado de Sitiecito. Allí descansan los restos de este patriota.

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