Métodos manipulatorios de Represión: Congelar la calle. Guillermo Fariñas Hernández.

Coco

La Chirusa, Santa Clara, 25 de julio del 2014, (FCP). Los geriátricos gobernantes castristas son unos conspiradores compulsivos, por eso están tan acoplados a las posturas mafiosas y terroristas. Desde que esos mismos, hoy ancianos, aspiraron a tomar el poder político en Cuba se dieron a la tarea de engañar y aparentar ser, lo que en realidad ellos no eran, ni son.

Ellos saben que el cambio democrático vendrá, quieran ellos o no, por lo que hace bastante tiempo arribaron a la conclusión: «El cambio lo vamos a hacer nosotros mismos y a nuestra manera». Por eso necesitan comprar tiempo para así poder desgastar, sustituir, demonizar, neutralizar, eliminar e implantar a sus propios adversarios políticos.

Estos hermanos Castro y la nutrida cohorte de secuaces devenidos en aduladores, comprenden que la batalla cívica de estos momentos que se libra entre Pro demócratas vs Anti demócratas, es por alcanzar el control de las calles. Las acciones cívicas en la vía pública se han convertido en la peor pesadilla para la Policía Política, que trata de aterrorizar a la ciudadanía de la Isla.

O sea, la principal directriz de los oficiales de los Órganos de la Seguridad del Estado a sus Agentes Encubiertos es evitar precisamente esto. Los que les indican todo un grupo de tareas a estos chivatos, como modo de desalentar la ejecución de actividades contestatarias en locaciones donde el pueblo pueda ver, reconocer e identificar a los disidentes.

En las Reuniones Operativas de la oficialidad profesional del aparato represivo de la dictadura, se ha dejado bien claro; respecto a la inconveniencia para la sobrevivencia del sistema totalitario sobre la constante visualización por parte de los ciudadanos de actividades contestatarias. Porque las mismas crean un modelaje a imitar de cómo enfrentar al régimen no violentamente.

Los represivos necesitan tener a la mayoría de la ciudadanía en un estado de parálisis por terror, para que no reproduzca las posturas de Desafío Ciudadano implementadas por las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos. Y saben, que con el alto grado de insatisfacción que existe en el seno de los residentes en este país, los cubanos y cubanas protestarán más y más.

Algo que preocupa altamente al liderazgo castro-raulista, puesto que con el tiempo las referidas protestas sociales se podrían transformar en políticas e irían contra la esencia paralizadora del sistema de gobierno castrista. Lo que neutralizaría en la ciudadanía los sentimientos de miedo y temor, que aún la mantiene aletargada conductualmente.

De ahí, que la Seguridad del Estado aúpe a supuestas figuras disidentes, que rechazan o se nieguan a ejecutar acciones cívicas en las calles. Como manera práctica de lograr que el tiempo discurra y se instalen en la primacía del liderazgo opositor un grupo de personas con intereses afines a los objetivos de la “transición soñada” por los castristas.

Estos personajes en trajes contestatarios son Agentes Encubiertos de tres tipos: Los Agentes Encubiertos por Convicción; que fueron formados planificadamente por la Policía Política para hacer esa labor secreta. Los Agentes Encubiertos por Conveniencia; que son opositores reales, pero pactaron con la represiva, para que se les dé cobertura mediática y no se les encarcele.

Por último, tenemos a los Agentes Encubiertos de Influencia; que son verdaderos opositores al gobierno castrista, pero sostienen posiciones afines a los objetivos e intereses del sistema totalitario cubano, razón por la que sus figuras son realzadas a propósito. Sospechosamente todos estos tipos de infiltrados, conscientes o inconscientes, combaten las acciones cívicas en las calles.

Es necesario estar al tanto de frases dichas por supuestos anticastristas: «Eso de salir a hacer calle es cosa de locos», «Por qué no te incorporas a mi grupo, que aquí no se hace tanta calle y no se reciben tantos golpes», «En los tiempos actuales, con una computadora y un teléfono móvil, no hace falta hacer calle» o «Hacer calle es para los opositores brutos, no para los inteligentes».

Para llegar a la democratización mediante metodologías de la Lucha No Violenta, se hace necesario comprender que sólo tomándoles las calles al castrismo, se logrará aumentar masivamente el número de militantes anticastristas. Las necesarias acciones cívicas puertas adentro, intelectuales e informativas, son un complemento del objetivo fundamental.

Debemos estar esclarecidos, de que el próximo paso, en esta ya larga lucha por la Libertad y la Democracia en Cuba, es que la oposición no violenta tome las vías públicas de nuestra Nación. Porque cuando esto ocurra sólo restará otro paso; sentarse a negociar en términos auténticamente democráticos. No le debemos hacer el juego a los Oficiales Operativos de: «Congelar la calle».

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