Métodos manipulatorios de represión: El desaliento. Guillermo Fariñas Hernández.

Coco

La Chirusa, Santa Clara, 18 de julio del 2014, (FCP). El gobierno de los hermanos Castro, durante más de cinco décadas, no sólo se ha caracterizado por la brutalidad de la represión física a sus opositores. Esto constituye, sin lugar a dudas, la principal crítica que se le hace en una proyección denunciativa a este régimen totalitario.

Pero los ideólogos castristas no se conforman con esto, ellos paralelamente también intentan, y muchas veces lo logran, quitarles los sentimientos de Esperanza a esos mismos simbólicos y valientes oponentes. Al insertar en la psiquis de quienes se les oponen, que en la práctica es una misión imposible luchar contra el Sistema Castrista.

Los represores, provengan estos de instituciones militares o civiles, no solo enfilan sus métodos a los contestatarios públicos, también estas técnicas van encaminadas a neutralizar a los potenciales opositores. Para los manipuladores castristas de las ideas o conductas políticas y sociales, lo importante es que los cubanos se paralicen ante la posibilidad de luchar.

La principal directriz a lograr por el régimen autocrático es que las filas de la disidencia no crezcan, para que este conjunto de ciudadanos descontentos no lleguen a ser una suma socialmente peligrosa para la manutención del poder. Debido a que una cantidad significativa de pro-demócratas los transformaría en una masa crítica, que tendría que ser tenida en cuenta.

O sea, la cuestión de la siempre Planificada Represión Castrista no se queda en el tema de producirle solo dolor corporal a sus contestatarios, sino que a la vez, la generación de sufrimientos psicológicos se convierte en algo esencial. Un porciento de la ciudadanía soporta el estrago físico hasta cierto punto, pero lo psíquico es más difícil de restaurar.

Lograr que en el interior de los descontentos con la gestión gubernamental se apodere un sentir de desaliento, es una de las principales tareas que prioriza la nomenklatura castrista. Pues esto les permite continuar en la compra de tiempo, para evitar no tener que arribar al momento, en que tendrán que realizar cambios verdaderamente libertarios y democráticos.

En la zona geográfica donde interactúa como entidad opositora el Foro Antitotalitario Unido “Juan Wilfredo Soto García” (FANTU), los agentes infiltrados por la Seguridad del Estado dentro de las filas contestatarias han recibido la orientación de amilanar a los disidentes. Estos chivatos se caracterizan por proyectar una imagen de cobardía mezclada con desánimo.

¿Cómo se puede detectar a un “colaborador” del Departamento de Enfrentamiento a la Actividad Subversiva Enemiga del Ministerio del Interior (MININT)? Por lo menos en la región central de Cuba, que es donde trabaja por la Democracia el FANTU, hemos recopilado todo un grupo de pronunciamientos verbales, los cuales tienen como objetivo desalentar a los anticastristas.

Frases como: «Compadre… esta situación no la soporta nadie» «Voy a tener que retirarme de la lucha», «Esto no lo arregla nadie, pero tampoco lo tumba nadie» «Yo no estoy para recibir golpes de la Seguridad del Estado y pasar trabajo buscando las cosas de mi casa» « ¿Por qué no te retiras de la lucha? yo lo pensé bien y me retiré» y «Mejor es hacer dinero y que otros tumben esto»

Si analizamos cada una de estas expresiones en el seno de la oposición o de los ciudadanos que están deseosos de integrarse a este segmento contestario, vemos una muy sospechosa Direccionalidad Planificada del Desaliento, precisamente hacia los sujetos disidentes que arrastran la mayor cantidad de dificultades materiales o se caracterizan por su falta de carácter.

Lo que no constituye una simple Casualidad, sino que la Causalidad es que existe un Equipo Multidisciplinario de la Dirección General de Contra Inteligencia del MININT (DGCI-MININT), el cual se dedica a estudiar psicológicamente a cada uno de los disidentes. Para después indicarles a los Oficiales Operativos los métodos que deben usar para neutralizar a los demócratas.

Cuba y su autocrático gobierno ya no pueden darse el lujo de ignorar las protestas diplomáticas que provienen de todas partes del mundo, incluida la Izquierda Política que les apoya, por lo que necesitan abandonar con nostalgia los métodos de brutalidad física. De ahí que los represores hagan énfasis en combatir a sus adversarios con algo brutal pero indoloro: El Desaliento.

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