El falso Despertar de Latinoamérica. Ramón Jiménez Arencibia.

Ramon

El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 1.ro de agosto del 2014, (FCP). En estos últimos meses la izquierda, ha desarrollado una inusitada actividad con el objetivo de desplazar a los Estados Unidos, y a Europa, de su papel protagónico en los acontecimientos mundiales. Es innegable el avance que han tenido en América del Sur, donde muchos gobiernos llegados al poder enarbolan políticas populistas, sin prever lo funesto de sus consecuencias.

Al calor de estas posiciones abiertamente contrarias a la Economía de Mercado y favorables a un mayor poder de decisión del Estado en política económica, han surgido una serie de bloques de países con distintas asimetrías de desarrollo. Estos se unen alrededor de un programa abiertamente antiliberal, encaminado a aislar a los países desarrollados.

Rusia y China se han enfrascado en los últimos tiempos en avanzar hacia estas zonas con débil desarrollo, con predominio de la izquierda y con ansias enormes de sus gobernantes en perpetuarse en el poder. Hoy estas dos nuevas o viejas potencias, con intereses políticos en ocasiones contradictorios, penetran a la región a través de los gobiernos de extrema izquierda.

Con China y Rusia llega la inversión extranjera, con el objetivo de apuntalar a un gobierno como el de los hermanos Castro, último exponente de un régimen basado en el control y demolición de la iniciativa privada. Durante más de medio siglo ha mantenido un sistema moribundo, que paraliza a una sociedad carente de espacios, descreída en lo político y lo individual.

Venezuela, país que reemplazó a la antigua Unión Soviética en el otorgamiento de subsidios a Cuba, sirve de base a la penetración de estas dos nuevas potencias con pretensiones hegemónicas en este continente. Siempre con la mirilla dirigida contra los Estados Unidos, y como instrumento de esta política, crearon la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Hasta ahora esta Unión de gobiernos unidos por los Petrodólares, no ha recibido nuevas adhesiones. Los gobiernos que la integran forman una plataforma, contra la Libre Empresa y la Economía de Mercado. Buscan en terceros la responsabilidad por la pobreza que envuelve a esos países, y siguen una política interna conducente a la supresión de los derechos individuales.

Nicolás Maduro, el cual no acaba de madurar, sigue por el mismo camino y utiliza la copia de las descabelladas acusaciones, que en todos estos años hiciera el gobierno cubano, para justificar la represión contra sus opositores. Repite al pie de la letra, que se prepara un magnicidio contra los dirigentes chavistas, y que detrás de esos planes está el “imperialismo norteamericano”.

Todos los gobiernos integrantes del ALBA se suman a estas imputaciones para desacreditar al gobierno norteamericano. Con ello justifican sus posiciones contrarias al desarrollo de las relaciones económicas ventajosas que se pueden establecer con esta gran nación, que solo exige transparencia y respeto a la libertad económica y política del individuo.

UNASUR, Petrocaribe, Mercosur, el ALBA y ahora el BRICS, son relaciones creadas entre varias naciones con grandes asimetrías, con el objetivo de lograr la integración regional en lo económico y político. Pero estos bloques, no podrán salir del subdesarrollo, si persisten en ignorar la causa de su atraso.

Lamentable es escuchar las acusaciones sistemáticas, del defensor del “masticado de la hoja de coca”, contra los Estados Unidos y el capitalismo en general, en un abierto desconocimiento de las leyes económicas, que malamente, aprendió en los volúmenes del Capital. Evo Morales se levanta como un furibundo antiimperialista y enemigo de la propiedad privada.

Norteamérica cree en sus instituciones, la propiedad privada es inviolable y está indisolublemente ligada al concepto de libertad y desarrollo personal. Los estadounidenses no quieren acabar con los ricos, o crucificarlos como quiere la extrema izquierda, más bien su filosofía estimula al pobre para que abandone su condición y se convierta en uno de esos prósperos ciudadanos.

Desconocen los tutores del ALBA, que Norteamérica está orgullosa de su historia. Más de dos siglos de democracia sin la sombra de una dictadura apuntalan ese orgullo. Sin embargo, Latinoamérica no puede exhibir el mismo expediente, dictaduras de izquierda, totalitarismo, violación de los Derechos Humanos, indican su falso despertar.

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