Hojas Sueltas, Manacas (Segunda Parte). Rolando Ferrer Espinosa.

Ferrer

 

 

 

Camino a Vegas Nuevas, Santa Clara, Villa Clara, 1.ro de agosto de 2014, (FCP). Las Celdas de Manacas tienen como característica, que a cada reo se le da un tratamiento individual y dirigido de represión y tortura. Es tenida en cuenta hasta la estructura arquitectónica del lugar, para la ubicación de los reclusos, de acuerdo a los intereses autoritarios. Se dice que aquí tienen a los desaparecidos.

El sólo hecho de decir, las celdas, en Manacas, es motivo de escalofríos, pues allí “se acabó la magia”. La instalación está bien alejada del resto de los destacamentos y áreas de la prisión, en el mismo extremo Sureste. Con un tapiado que impide la vista hacia y desde su interior, así como el acceso de otros reclusos.

Desde el punto de vista constructivo, es de mampostería con un espesor aproximado de entre 40 a 50 centímetros, el techo es de hormigón con similar grosor. Consta de dos pasillos principales donde están situados los calabozos, a ambos lados de la edificación, de forma paralela divididos por una pared central y el piso también es de cemento fundido.

Cada mazmorra tiene su frente hacia el pasillo, que es ocupado por una reja de gruesos aceros desde el piso hasta el techo, empotrados profundamente en la construcción. Esto permite la total visibilidad desde el corredor hacia el interior de cada celda, donde quedan los recluidos sin privacidad alguna, ni siquiera para hacer sus necesidades fisiológicas y aseo.

Las famosas Celdas de Manacas, ocupan una dimensión de 2 metros de ancho, por 2 metros de largo, con una altura superior a esta medida. El nivel del piso, en el pasillo, está a una diferencia de unos 50 centímetros o más, por encima del suelo del interior de los calabozos, es realmente un hueco, lo cual aporta ventaja física de los represores sobre el confinado.

El diseño interior es deprimente. En una esquina del habitáculo, y pegado a las rejas que dan acceso al pasadizo de tránsito de la guarnición y los selectos visitantes, está ubicado el orificio en el piso donde a la vista de éstos, hacen las necesidades orgánicas y también se bañan los encarcelados.

Para dormir”, el recluido cuenta con una litera, sencilla o de dos pisos según sea la celda, de hierro y empotrada en el suelo. El “bastidor y la colchoneta”, que realmente distan de poder llamárseles así por su pésima calidad, se ponen y se quitan de acuerdo a los itinerarios establecidos en el lugar.

Los horarios son usualmente cambiados, excepto Los Recuentos, que son: a las 06:00 horas, a las 18:00 horas y el de las 22:00 horas. Con el recuento de las 06:00 horas, recogen los bastidores, colchonetas y las pertenencias, y queda el condenado sin nada, por lo que tiene que “descansar” tirado en el piso. Así hasta el recuento de las 22:00 horas, que devuelven lo ocupado.

La alimentación es pésima. Un recluso, de confianza para los guardias, trae las sucias bandejas plásticas con el “almuerzo o comida”, que llega fría con una capa de sebo animal en la superficie de los caldos, la que se pega en los labios cuando se ingiere, además, de la mala elaboración y la escasa cantidad. Muchas veces el arroz tiene bichos, con un color oscuro y mal olor.

Este mismo ayudante que reparte el alimento, trae el agua una vez al día, con la que los penados deben cubrir todas sus necesidades, incluido las de beber y asearse. Utiliza al efecto cualquier recipiente que logra agenciarse, pues no le asignan ninguno. A riesgo de afectar la salud de los prisioneros con la adquisición de parásitos en las vías digestivas y otras enfermedades.

Esta área pertenece a Orden Interior Manacas, por donde han pasado o están, los más sádicos represores conocidos en la historia carcelaria. Militares con la fama de golpeadores de hombres, lo cual hacen en grupos, con el uso de objetos tales como: maderos, tubos metálicos, cabillas y cualquier otra cosa que encuentren en el momento de golpear.

Alcanzó celebridad negativa el quinteto nombrado por los internos como, Los Asesinos, denominación muy bien otorgada. Integrado por los tristemente célebres: Alexis (jefe de Orden Interior), Inaudis (segundo jefe de Orden Interior), El Indio Paletas (jefe de Grupo Guarnición), Luisito (jefe de Grupo Guarnición) y Febles (Jefe de Equipo).

Otro famoso de Manacas fue el capitán Félix Guzmán. Este transitó por varios puestos y cargos en Orden Interior, a pesar de ser un campesino analfabeto. Su agresividad y cinismo, a toda prueba, lo encauzaron a la cúpula del mal. Abandonaba la comodidad de su oficina por ir al penal para estropear el brillo de sus botas y manchar su uniforme de sangre cautiva.

Disculpen todos aquellos abusadores y asesinos, que por tiempos azotaron con violencia irracional a los indefensos presos en la prisión de Manacas y en cualquiera otra de la nación cubana, si no pueden sentir el orgullo de ver sus nombres reflejados en este trabajo. Se trata de un simple ejemplo, vivido por el autor, de violación de los Derechos Humanos en las cárceles castristas.

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