Métodos manipulatorios represivos: Los capitanes araña I. Guillermo Fariñas Hernández.

Coco

La Chirusa, Santa Clara, 8 de agosto del 2014, (FCP). La historia de las luchas de nuestros compatriotas está plagada de temerarios actos de heroísmo para lograr la independencia de Cuba o derrocar a crueles dictadores. Los cubanos y cubanas demostraron, demuestran y de seguro demostrarán su estirpe de rebeldía ante los malos gobernantes.

Durante los tantos y tantos avatares en la conquista de la Libertad o la Democracia, desde los líderes aborígenes Hatuey o Guamá, tanto como Maceo o Martí, la valentía le ha sobrado a los hijos de esta tierra. En etapas más cercanas del siglo XX muchos compatriotas que se enfrentaron a las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, a su vez derrocharon osadía.

Todavía hay mucho que escribir respecto a las acciones temerarias de los cubanos, que en los años 60 y 70 del pasado siglo XX, arrostraron con acciones violentas a la dictadura más larga del hemisferio occidental; la castrista. Y qué comentar de la valentía de los compatriotas que les dan la cara de manera descubierta a los hermanos Castro con actividades no violentas hoy día.

Uno de los métodos más usados por los represores integrantes de los Equipos Multidisplinarios de la Dirección General de Contra Inteligencia del Ministerio del Interior (DGCI-MININT), es inducir a los líderes contestatarios a no ser tan valientes. Mediante el convencimiento personal o influido de que ellos no estén presentes en la mayor parte de los desafíos en las calles.

Esto lo logran los represivos al intentar una elevación desmedida del Ego que cada ser humano lleva dentro, lo que incluye a dichos líderes, y la manipulación de este componente de la Personalidad Psicológica que todo Sujeto Social posee. A través del estudio de los rasgos personalísticos de cada uno de los dirigentes, para que sin saberlo, actúen a favor del castrismo.

Para alcanzar esto, los represivos castristas colocan en posiciones cercanas a un líder opositor a un trio y hasta un quinteto de agentes de la Seguridad del Estado, los cuales poseen la orientación de tratar de convencerlo, de que él no debe hacer acciones cívicas en la vía pública. Por lo peligroso que este actuar se torna frente a la cruel y desmedida represión del gobierno.

Existen ocasiones en que por la misma estructura de la formación prodemocrática de que se trate, a estos infiltrados se les dificulta llegar a ser muy cercanos a quienes están al frente de la entidad. Pues por lo general son personas con una larga experiencia en ser traicionados y manipulados por ya “destapados” agentes, lo que hace que la paranoia sea una necesidad vital para sobrevivir.

Es entonces, que los Oficiales Operativos del inescrupuloso G-2, les orientan convencer a otros auténticos opositores, que sí son de total confianza de estos líderes para que ejecuten esta tarea por ellos. O sea, los infiltrados se ven impedidos de ejecutar su traidora labor de un modo directo y lo realizan indirectamente.

Como lo hacen en otros métodos represivos, toda una serie de argumentaciones los caracterizan, ellas son: «hermano, si a usted lo matan o lo encarcelan nuestra organización se va al piso, tu no debes ir a las calles y nosotros sí», «hermano, los líderes están para planificar y no para recibir golpes en las calles, tu eres líder y nosotros no» y «la calle es para mí y no para ti».

A estos agentes del G-2 se les denomina “Grupo Adulador” por parte de los oficiales manipuladores del Departamento de Enfrentamiento a la Actividad Subversiva Enemiga, o simplemente Departamento 21. Su principal misión es ser percibidos por el líder y sus familiares más cercanos como un hermano de luchas e ideas que es todo un “incondicional” al cabecilla.

Lograr ante el colectivo de la organización opositora o en el seno de las otras estructuras contestatarias ser aceptado por el líder con el status de “incondicionales”, es el principal logro de estas formaciones de infiltrados dentro de toda entidad disidente. Y a partir de esto, comenzar a empujar al líder a no realizar acciones cívicas en la vía pública.

Para identificar a los auténticos de los seudoincondicionales se puede notar la diferencia de que estos últimos tienen la orden de no hacer nunca una crítica al líder. Para evitar cualquier enfrentamiento personal o mal entendido con el dirigente que los aleje de este. Los auténticos siempre se caracterizan por tener criterio propio.

El Grupo Adulador tiene a otro segmento de infiltrados, que se les contraponen en el seno de la organización opositora y que son manipulados o reciben orientaciones de los mismos Oficiales Operativos del G-2. Algo que desde ya, siembra en la dinámica de la agrupación contestataria el peligro de la división interna.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s