De aeropuerto en aeropuerto no se hace Patria (II) #Cuba #Disidencia

Coco

Por: Guillermo Fariñas Hernández.

Miami, Florida, USA, 12 de julio del 2016, (PN). Los patrocinadores extranjeros de la causa por la libertad y la democracia en Cuba se hacen todo un grupo de preguntas. Debido a que de pronto han perdido la comunicación con un número indeterminado de disidentes no violentos, anteriormente muy motivados.

Las interrogantes pudieran resumirse en estas: ¿Dónde estarán aquellos disconformes anticastristas que invitamos a viajar al extranjero a superarse?,¿Por qué no se han comunicado más con nosotros después que les exigimos resultados? y ¿A qué se deberá que jamás nuestros invitados han aplicamos lo que les enseñamos en el extranjero?

Nuestros ingenuos amigos no cubanos, y por cierto residentes en el exterior de la Isla, se han tropezado de golpe y porrazo con un tipo de anticastrista muy difundido mediáticamente: «Los Viajeros Perpetuos». Los que se caracterizan por hacer oposición solo hacia el exterior del país y no interactuar bajo ningún concepto con sus conciudadanos al interior de la Isla.

Sí, porque existen pro demócratas al interior de la Patria, que su única función opositora consiste en viajar a tierras extranjeras y salir a refrescar constantemente de este infierno tropical. Los cuales por cierto son excesivamente reconocidos en los ámbitos foráneos, pero los vecinos de la cuadra donde moran, nunca han recibido las más mínima frase de proselitismo político.

Estos Perpetual Travelers, como se les designaría en la lengua de William Shakespeare, solo se dedican a acaparar todos los cursos, pasantías, talleres o seminarios de enseñanza posibles en las  materias concernientes a la adquisición de habilidades para derrocar una dictadura totalitaria. No habrá una entidad de ayuda y patrocinio, que no sea timada por éstos aprovechados.

Para lograr esto, ellos se ocupan de acaparar casi todas las salas de navegación disponibles en las embajadas extranjeras de La Habana, de las pocas sedes diplomáticas que se atreven a hacer cumplir su soberanía territorial. Porque la mayoría de los ministerios de relaciones exteriores extranjeros prefieren evitar el enfrentamiento con el gobierno castrista.

Pero no se ciernen solo a acudir a sedes acreditadas de otros países, éstos también utilizan el dinero de los patrocinadores para sentarse en los lujosos hoteles para el turismo extranjero y desde ahí enviar sus recurrentes peticiones a viajar. Tampoco se limitan para remitir su pedigüeña mensajería electrónica a través de los Internet clandestinos, en manos de particulares.

Su gran aspiración consiste en obtener una beca con todos los gastos pagos y por varios años en una prestigiosa universidad del hemisferio occidental, mientras más años como becario ésta contenga, pues mucho mejor para éstos vividores. Lo que les significaría salirse de la precariedad a que está sometido cualquier ciudadano nacional y que nadie está exento de padecerla.

Si este centro de educación superior por una casualidad está localizado en los Estados Unidos de América, República Federal de Alemania o la Confederación Suiza, entonces estos picaros de seguro harán pucheros de alegría.Ya que saben perfectamente, que su ayuda financiera será altísima y sus gustos podrán ser bien satisfechos.

Porque regresarán a su tierra solamente en plan de visitas cortas y a restregarle a amigos y enemigos su superioridad material, ya que en el fondo son unos hedonistas. Más lo de mayor interés consiste, en que a su regreso no querrán saber nada de sus antiguos compañeros de ideales pro-democráticos, pues nunca existió un auténtico compromiso moral.

Ya estos seudo-patriotas se ocuparán de aprovecharse de la ingenuidad de sus condiscípulos y de “enamorarse” del más frágil y pudiente en la universidad de marras. Lo que sí siempre tendrán una idea fija en sus cabezas: «Yo aquí hago y trabajo en lo que sea, pero para Cuba no regreso ni amarrado, que la liberen otros del comunismo… pero yo no».

Para neutralizar a este espécimen de pícaro cubano existen plausibles modos, pero lo primordial es el control constante de los resultados en las actividades a ejecutar por los disidentes invitados a superarse en el extranjero. Porque aunque nos suene repetitiva la manida frase: «De aeropuerto en aeropuerto no se hace patria».

Continuará…

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