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Las Crisis, Interpretaciones y Soluciones (I). Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 21 de diciembre del 2012, (FCP) La vida social es muy variada y compleja. En la sociedad, a lo largo de toda su historia, siempre chocaron las aspiraciones diversas y a menudo opuestas de un gran número de gentes. Ha habido una lucha incesante entre los hombres, surgieron y se resolvieron las contradicciones más variadas. Hoy alrededor de las crisis económicas, surgen nuevas teorías contradictorias.

Otra vez se vuelven a enfrentar los defensores de la socialización de los medios de producción, los que le asignan al Estado el papel rector en la dirección de la economía y en el establecimiento de la Planificación Central. Ellos consideran que la anarquía prevaleciente en la producción en los países de Europa y en los Estados Unidos, es la causa de las crisis.

Por eso, desde sus posiciones critican acerbamente las medidas adoptadas por los países desarrollados para salir de la crisis. Califican las mismas de Neoliberales, de ir en detrimento de las clases populares, con las cuales hacen más ricos a los ricos y a los pobres más pobres. Alientan las manifestaciones de protesta contra las Reformas.

En este campo se vuelven a enfrentar dos posiciones ideológicas diametralmente opuestas. Una, la izquierda de todos los continentes, comunistas, socialistas y radicales, los que perdieron el sistema de referencia cuando se desplomó el Socialismo en la Unión Soviética y en la Europa del Este y otra, los que siempre han confiado en la iniciativa y libertad económica del hombre.

Sobre las crisis los apologistas del estatismo, desde la época de Marx y de Lenin, proclaman que la misma es consustancial con el Capitalismo. Que las relaciones económicas establecidas en este sistema conllevan a la anarquía y la falta de proporcionalidad entre las diferentes ramas y sectores de la producción material.

Que la Libre Empresa, la Propiedad Privada y la Economía de Mercado, propician la explotación del hombre por el hombre y que las crisis son rupturas que se promueven en el proceso productivo, en que se produce más de lo que la sociedad necesita. Esto ocasiona una contradicción insalvable entre la producción y el consumo.

Se habla en los Parlamentos, en las reuniones de jefes de Estado y de gobierno, en los discursos de los partidos políticos y en las organizaciones obreras, de la crisis económica que abate al mundo y que por ello es calificada de mundial. Ante este fenómeno, que produce recesión y altera la vida normal de los pueblos, los estudiosos brindan su explicación.

Esta crisis económica comenzó en el año 2008, en los Estados Unidos. Entre las causas que se señalan están los altos precios de las materias primas, la sobrevalorización del producto, la crisis alimentaria mundial y energética, una elevada inflación planetaria y la amenaza de una recesión en todo el mundo, así como una crisis crediticia e hipotecaria.

La crisis iniciada en el 2008 ha sido llamada por muchos especialistas internacionales “la crisis de los países desarrollados”, ya que sus consecuencias se observan en los países más ricos del mundo. No obstante, sus efectos se dejan sentir con fuerza en algunas naciones en que serias restricciones impiden el desarrollo de sus fuerzas productivas.

Testigo del incremento de los precios de las materias primas, particularmente del petróleo y de los alimentos, fue la primera década del siglo XXI. Comenzó a causar verdaderos daños a la economía, lo que originó problemas sociales en los países que se encuentran en vías de desarrollo, la inflación y el estancamiento de la globalización.

Todos estos conceptos sobre las causas de la crisis que sacude al mundo, ha llevado a los enemigos de la propiedad privada y la Libre Empresa a desempolvar la vieja profecía marxista del colapso del capitalismo. Desde hace más de un siglo se esparcen críticas desde todos los puntos cardinales a través de una amplia gama de géneros diferentes.

Uno de los argumentos centrales del asalto intelectual al capitalismo, desencadenado por la crítica de la izquierda moderada y la extremista (y en especial por la marxista), es que padece de insuperables contradicciones, que acabarán por despeñarlo en la desintegración y el colapso definitivo. Para los comunistas esta es la solución definitiva de las crisis.

Los Enemigos del Mercado se Unen, Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 11 de mayo del 2012. (FCP).Es evidente que la izquierda latinoamericana, ha obtenido importantes avances en la región, años después de haber sido derrotada esta línea política en su vertiente más extremista en la Europa del Este y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. En este continente casi todas las facciones se han unido en torno al populista presidente de Venezuela Hugo Chávez.

La unión de una parte de la izquierda latinoamericana, se efectúa sobre la base de un programa eminentemente antinorteamericano. Comunistas, socialistas, anarquistas y algunos grupos de socialdemócratas, han logrado alcanzar el poder en varios de los países de este hemisferio, los cuales pretenden ejecutar a ultranza un esquema anticapitalista.

El mandatario Hugo Chávez Frías, fiel discípulo de Fidel Castro, cumple con el triste papel de organizar y dirigir a un grupo de países, en una cruzada contra la verdadera democracia. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) tiene como objetivo prioritario establecer el poder del Estado sobre la vida económica de las naciones del continente.

Aspiran los países que bailan al compás de los petrodólares venezolanos, establecer economías dirigidas por un gobierno centralizado. Esta propuesta, impulsada por Cuba, es promovida por Chávez y apoyada por la más vistosa galería de movimientos políticos de la extrema izquierda, lo cual incluye a todos los partidos comunistas.

Los marxistas cubanos gritan contra el Mercado, e incluso en los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobada en el VI Congreso, defienden la Planificación Central, a pesar de las consecuencias catastróficas que ha significado su aplicación. El pueblo cubano, por propia experiencia, conoce que la economía dirigida no ha sido capaz de alcanzar el crecimiento.

Por su naturaleza intrínseca, las economías de mercado son descentralizadas, flexibles, prácticas y modificables. El hecho esencial en torno a ellas es que no hay un centro controlador. Este mecanismo se apoya en el principio fundamental de la libertad individual, la libertad del consumidor de elegir entre productos y servicios que compiten entre sí.

Numerosos han sido los eventos internacionales celebrados en los últimos años, que han estado influenciados de manera decisiva por corrientes ideológicas como la marxista, la cual sobrevive a sus propios fracasos. El Foro Mundial de Sao Paulo, dominado fundamentalmente por estas tendencias, reúne a las fuerzas que se oponen a la Globalización y al Mercado.

Movimientos políticos y sindicales de la extrema izquierda latinoamericana, partidos comunistas, movimiento de indígenas, piqueteros, tupamaros, sandinistas, Madres de la Plaza de Mayo, teólogos de la liberación, se unen contra la Economía de Mercado. Para ello utilizan como referente histórico a la Revolución Cubana.

Clásico error el de tomar al socialismo en Cuba como ejemplo de sistema que sobrevive, en las condiciones actuales del mundo, sin aplicar los principios de la Economía de Mercado. Para salvar “Nuestro Socialismo”, como afirman los dirigentes comunistas cubanos, se han visto obligados a ceder y a abrir espacios, aunque pequeños, a la libertad económica.

Obligados por las circunstancias, han ampliado el trabajo por Cuenta Propia, prosiguen con la entrega de tierra en arrendamiento a los campesinos, y autorizan la creación de cooperativas. Resultan inevitables por tanto, que pese a la resistencia oficialista surjan mecanismos de Oferta y Demanda, y se forme en embrión la Economía de Mercado.

Contra este sistema de gestión propio de la Libre Empresa y de la Libertad Económica, se levantan las fuerzas que en el mundo abogan por una economía socialista altamente estatizada. Olvidan el fracaso del Modo de Producción en la antigua Unión Soviética y sus satélites, como también el estancamiento de otros países que aplicaron modelos similares.

Se unen las izquierdas en el continente, que luchan contra la Economía de Mercado, y favorecen el papel del Estado como rector de la misma. Olvidan que es en el Mercado donde se combinan las dos grandes formas de libertad, la del productor que busca crear algo que una parte de la sociedad necesita y la del comprador que satisface sus necesidades y deseos.

El Triste Papel de la Prensa Cubana, Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 2 de marzo del 2012, (FCP). Diariamente, la prensa oficialista cubana, la única que circula en el país, dedica páginas enteras a los problemas financieros, que enfrentan las naciones de la Zona Euro. Toda información que sirva para dar la impresión de que los pueblos de esta área geográfica, viven momentos desesperados, son recogidos en grandes y espectaculares titulares en los rotativos gubernamentales.

Contra el nuevo gobierno de Mariano Rajoy, electo en elecciones libres y democráticas en el Reino de España, se ha lanzado la izquierda del continente. Aprovechándose de las medidas de austeridad aplicada por la administración española, para disminuir el déficit fiscal y reducir el gasto público, alientan el descontento de las capas más sensibles de la población.

Como era de esperar, este país para superar los graves errores en el campo económico, que le dejó como herencia el gobierno socialista de Zapatero, tenía que desmontar todo el andamiaje anterior. Cambiar la política interna y externa que propiciaba el avance de los enemigos del sistema democrático, de la Libre Empresa y de la Economía de Mercado.

Zapatero quiso romper con la posición común mantenida por los países de la Unión Europea con relación a Cuba. Quiso torpedear la ayuda de esas naciones y la solidaridad de las mismas con la lucha de los patriotas cubanos. Retiró el contingente militar que participaba en unión con otros ejércitos en el derrocamiento del régimen genocida de Saddam Hussein.

El gobierno socialista de Zapatero, brindó en todo momento ayuda diplomática y económica al gobierno de Fidel y de Raúl Castro. Las inversiones españolas en Cuba son cuantiosas. En todo momento, la cúpula del poder en este país, recibió el apoyo incondicional de ese gobierno, el cual se convirtió en cómplice de las represiones y torturas ejecutadas contra los disidentes.

Triste papel el de los medios de comunicación en este archipiélago, que ocultan las realidades económicas políticas y sociales del país y presentan un paisaje diametralmente distorsionado del entorno. Esconden toda información encaminada a poner al descubierto los efectos negativos de la economía centralizada, de la administración estatal, y del falso poder obrero.

En los últimos tiempos se puede leer en cualquier periódico que se edita en Cuba, los siguientes titulares: “Emplearon los gobiernos de la Unión Europea billonario presupuesto para rescatar bancos, Crece el descontento en Chile por las medidas de ajustes. Siguen las manifestaciones en Grecia por recortes del gasto público. Crítica situación financiera en Italia.”

Pero a la vez, en esos mismos diarios progubernamentales se puede leer: “Reduce Nicaragua nivel de pobreza. Avanzan en Venezuela los programas sociales impulsados por la revolución Bolivariana. Ecuador se encamina a eliminar las desigualdades entre las poblaciones indígenas. Cuba está inmersa en la actualización de su modelo económico”

Ahora bien: ¿Por qué se oculta a la población el nombre de los dirigentes involucrados en los casos de corrupción y solo se informa a los militantes del Partido Comunista de Cuba (PCC)? ¿Por qué se empeñan en minimizar los logros alcanzados por los Estados Unidos de América, en aumentar los índices de empleo, retener la recesión y revertirla?

Páginas enteras de estos órganos de prensa, al servicio del totalitarismo, se utilizan para calumniar y difamar a naciones y dirigentes del mundo libre. Periodistas, escritores, economistas, cuya perenne inclinación les ha afectado la cerviz, dedican sus horas de trabajo a predicar contra las sociedades de consumo, y contra el modelo político y económico norteamericano

Peligrosísimo disparate es, que los epígonos del gobierno autoritario antes mencionados, persisten en señalar sus escritos, que los éxitos de la sociedad norteamericana es producto de la explotación del Tercer Mundo. ¿Cómo una persona sensata puede creer que la prosperidad norteamericana se debe a la explotación de numerosos países del hemisferio?

Responder plenamente a las órdenes del gobierno autoritario y antidemocrático de los Hermanos Castro es la tarea principal, que cumplen hoy los órganos de prensa en el país. Convertidos en correas transmisoras de las orientaciones del régimen, su triste papel en este convulso panorama, tanto nacional como internacional, es el de servir de Opio para el pueblo.