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Actualización del Modelo Económico II, Ramón Jiménez Arencibia.


El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 13 de mayo del 2011. (FCP). En el informe central al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), Raúl Castro, señaló factores de índole interna y externa, que condicionan la difícil situación económica actual. La reiteración, más que la demostración palpable y objetiva constituye lo medular de su discurso.

Durante estos 50 largos años de poder totalitario, buscar culpables en terceros, ha sido una constante. La crisis económica, que abate al país, señala Raúl Castro, “tiene al bloqueo, que aplica Estados Unidos contra Cuba, como principal causa externa, además en lo interno la baja eficiencia y la descapitalización de su base productiva”.

Todos los años en el informe sobre los resultados económicos, que rinde el gobierno, ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, se repite la misma película.También en los Lineamientos, que fueron aprobados por el congreso, en su parte primera, se hace una valoración del mal desempeño de esta, sin señalar la causa verdadera.

Incumplimiento de los planes en todos los sectores de la economía, caída de la producción industrial, reducción de la producción agrícola y como consecuencia disminución de las exportaciones. Esto se refleja en la baja de los ingresos por esos conceptos, lo que afectó las importaciones, fundamentalmente de los alimentos.

Mientras se busque fuera de las fronteras nacionales, a los causantes directos de las penurias económicas, que sufre el pueblo cubano, no encontrarán la solución. Perseverar en el error, es la lógica del equipo gobernante, aferrado como está a un modelo de sociedad, que ha sido expulsado de otras naciones del planeta.

Los participantes a este importante evento, aprobaron la política económica, dictada por el nuevo Primer Secretario para los próximos cinco años. Aceptar por unanimidad, las propuestas formuladas en cada aspecto de los Lineamientos, era vital para los dirigentes del partido y del Estado.

Ni una sola palabra, que mencionara lo irracional, que ha resultado la centralización excesiva de los medios de producción. En la base de todos los descalabros en la economía se encuentra el mal desempeño de la misma, por los líderes comunistas. Estos con un modelo agotado, que hablan de actualizar, han conducido al país a la ruina.

No hubo un solo año, que en el país se cumpliera el plan de la economía, este no se cumplió cuando se recibían las cuantiosas subvenciones de la extinta Unión Soviética. Tampoco se ha cumplido, desde que Venezuela sustituyó a los soviéticos, en mantener con todos los recursos materiales y financieros al poder totalitario cubano.

Falta de objetividad por parte de los delegados, se produjo en todas las intervenciones, cuando evaluaron los resultados económicos de los últimos años. Ninguno quiso o no pudo profundizar en la búsqueda de los factores, que han conducido a Cuba a la bancarrota económica.

Volvieron a la misma cantaleta, que se le escucha a los ministros del ramo todos los años, cuando pasan revista a los resultados económicos. Es cierto, que incidió mucho en este último quinquenio el factor climatológico, que produjo enormes pérdidas materiales a lo largo de toda la isla, en la agricultura y en la infraestructura.

Pero la permanente crisis que abate a la nación, que no se analizó por los participantes en la cita partidista, tienen su explicación en el Modelo Económico. El expediente, que el mismo presenta, no puede ser más desastroso. Incumplimientos de los planes agrícolas y reducción de la producción industrial.

Unido a ello tenemos, que en forma sistemática se repite el desbalance en el Comercio Exterior, disminuyen las exportaciones y crecen las importaciones. Hay muy pocas producciones para exportar, ejemplo: el azúcar, que producto de una irracional política, el país de exportadora de la dulce graminea, se ha convertido en importadora.

Raúl Castro culpa a el bloqueo de la actual crisis, pero la moneda estadounidense circula en el país IMAGEN TOMADA.

Inmovilismo, Carlos Valhuerdi Obregón.

Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 18 de marzo del 2011. (FCP). Retórica, promesas incumplidas y eslóganes constituyen la vida de los cubanos, desde hace más de 52 años, por lo que se han desilusionado. Ya nadie cree la desagradable verborrea de la élite gobernante, con la que tratan de doblegar a los incautos habitantes de la isla. Su deseo de mantenerse en el poder a toda costa, los lleva de una mentira a otra, aunque esta táctica ya no les resulte.

Para colmo, al General de Ejército Raúl Castro Ruz, se le ha ocurrido en los últimos tiempos decir: “Ahora sí vamos a construir el socialismo”. Cabe preguntarse, si ahora sí, entonces, ¿qué se hacía antes? Esto nos da la medida que su discurso no ha variado, en nada se diferencia del de su hermano, salvo que es menos fluido y con peor dicción.

El Segundón Mandante, al referirse a la discusión del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social, para acentuar su inflexibilidad, también aseveró: “Que nadie se llame a engaño, la política económica en la nueva etapa se corresponderá con el principio de que sólo el socialismo es capaz de vencer las dificultades y preservar las conquistas de la Revolución”.

Cuando China, hace más de 30 años, inició las transformaciones en su economía, los ortodoxos y estalinistas dictadores cubanos los acusaron de “Revisionistas”. Ahora, con el atraso de esas tres décadas, emprenden los dirigentes de esta mal llamada revolución, algunas de aquellas innovaciones, para aplicar en el “Laboratorio de Pruebas”, en el que han convertido a la isla.

Pero, los Lineamientos puntualizan: “En la actualización del modelo económico, primará la planificación y no el mercado…El sistema de planificación socialista continuará siendo la vía principal para la dirección de la economía nacional”. Esto nos advierte, que los cambios no serán trascendentales, sólo los necesarios para perpetuarse en el poder.

Tampoco se harán verdaderos debates o por lo menos, no se tomarán en cuenta estos, pues la suerte está echada, a los nacionales sólo les queda aprobar de iure todo aquello que la tiranía ha dispuesto de facto. Nunca las opiniones de los cubanos de a pie serán tomadas, pues esto constituye un resquebrajamiento de su poder, según su mentalidad enfermiza.

Pues el poder corrompe y si es absoluto, como en el caso de ellos, les corrompe absolutamente. Creen dirigir a subnormales o robots. Menosprecian la inteligencia de este pueblo y nuevamente han sacado a la palestra la frase que caracterizó al V Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) a la hora de definir a esta agrupación.

Proclaman sin cesar el próximo congreso del partido único como: “El Partido de la Unidad, la Democracia y los Derechos Humanos que Defendemos”. Expresión falaz en toda la extensión de su contenido, porque en primer lugar no podemos hablar de unidad, ya que aquí la inmensa mayoría de la población no es comunista, ese partido no responde a sus intereses.

Constituye el comunismo una corriente extraña y ajena a la idiosincrasia del cubano, por lo que aquí no existe la homogeneidad ideológica, que aseguran. Además, no se puede hablar de democracia donde no la hay. En Cuba existe, desde hace más de medio siglo, una férrea dictadura totalitaria, encabezada por la dinastía de los hermanos Castro Ruz.

Y si de derechos humanos pretenden hablar, es mejor remitirse a los 30 puntos de la Declaración Universal de estos, de los cuales ninguno se cumple a cabalidad. Los nacionales en su mayoría, a penas si los conocen, para que no puedan reclamar cuando se les violen. Por sólo citar un ejemplo, aquí la libertad de expresión, asociación y de movimiento están conculcadas.

Repiten nuevamente que el PCC es Martiano y Marxista, algo verdaderamente inconcebible para quien conozca lo que dijo en su obra el Apóstol, José Martí, sobre Marx y del Socialismo como nueva esclavitud. Liga infructuosa, pues sería como liar luz y tinieblas, lo dulce con lo amargo. Saben bien los cubanos cuanta angustia y dolor les ha traído el comunismo.

En fin, su discurso reiterativo demuestra, que no se harán verdaderos cambios, pues de “cambiar todo lo que debe ser cambiado”, tendrían que abandonar el poder, que han usurpado durante tanto tiempo en contra de la voluntad popular. Que aunque nadie les crea, prometerán en vano y repetirán lo mismo hasta el cansancio.